Ministro inepto (1)
EN mayo de 1996 fue posible que don Javier Arenas Bocanegra ocupara la cartera de Fomento,
ministerio nuevo que agrupaba obras públicas, transportes y comunicaciones, pero a
última hora le asignaron la cartera de Trabajo y Asuntos Sociales. Es decir, de poder
contar el Partido Popular con un ministro andaluz capaz de "fabricar votos" en
el principal feudo socialista, se le desvió a la "cartera dura", donde los
éxitos se consideran obligados y la normalidad fracasos. (Luego resulta que don Javier
Arenas ha dejado sentado a todos sus compañeros y está demostrando que es el "más
político y positivo" del primer Gobierno Aznar).
Don José María Aznar nombró ministro de Fomento a don Rafael Arias
Salgado, y nos echamos a temblar. No había otra persona posible en el Partido Popular,
más negativa para Andalucía, y lo callamos en público -pero lo advertimos en privado a
dirigentes del PP-, para ofrecer la oportunidad de que este señor rectificara sus pasadas
actuaciones ministeriales.
Hagamos memoria. En síntesis, don Rafael Arias Salgado fue uno de los principales
artífices del fracaso total de la UCD en Andalucía en 1980, en aquel histórico 28 de
febrero, precedido de la honrosa dimisión de don Manuel Clavero Arévalo, en defensa de
la dignidad andaluza. El texto estúpido de la papeleta, el indigno lema de "Andaluz
este no es tu referéndum", el incomprensible afán de dejar a los andaluces en la
estacada autonómica, como colofón de los varios errores gubernamentales que beneficiaron
a las izquierdas... Las declaraciones del señor Arias Salgado: "La mayoría del
pueblo andaluz conecta con esta decisión de UCD"... ¡Qué manera de hacer el
ridículo! ¡Cuánto daño a la UCD, en favor del PSOE!
Pues, bien, el historial del señor Arias Salgado, pese a sus
continuadas muestra de ineptitud política, cuenta con nada menos que cinco cargos
ministeriales en la Democracia. ¿Se puede saber qué ha hecho el señor Arias Salgado
para ser ministro del primer Gobierno del Partido Popular? Para empezar, está repitiendo
en Andalucía las mismas ineptitudes que protagonizó con la UCD. Como ministro de
Relaciones con las Cortes, como ministro de la Presidencia, como ministro adjunto al
Presidente y como ministro de Administración Territorial, fue una perfecta nulidad, salvo
en sus probadas habilidades ejercidas entrebastidores.
Con este bagaje, el señor Arias Salgado es nombrado responsable del
mejor ministerio para hacer política, el de Fomento. Y la está haciendo, para los
catalanes... El mismo ministerio que lleva dos años negándole a Sevilla los seis mil
millones para el pantano de Melonares, acaba de concederle treinta y cinco mil a Jordi
Pujol para el "metro" de Barcelona.
Seguiremos comentando las "hazañas" del señor
"ministro inepto" en Andalucía en general y Sevilla en particular.
Nicolás SALAS
04 noviembre 1998
Ministro inepto (y 2)
NUESTRAS esperanzas de "regeneración política" del señor Arias Salgado, con
relación a Andalucía, fracasaron. Fue suficiente que se planteara en abril de 1997 el
asunto del AVE entre Córdoba y Málaga, para que el ministro de Fomento volviera a
exponer su talante habitual; es decir, desconocedor de las realidades andaluzas, y
desconsiderado con la política del Partido Popular de Andalucía, al que tiene frito.
Pocas veces hemos conocido los andaluces tal cúmulo de despropósitos.
El buen señor llegó a decir que hacer el AVE Córdoba-Málaga dejaría sin inversiones a
cuatro autovías andaluzas. En Bruselas se pusieron las manos en la cabeza, y advirtieron
de las dificultades de modificar inversiones ya programadas. Por si fuera poco, el señor
Aznar acudió en ayuda de su ministro y afirmó que las peticiones del AVE
Córdoba-Málaga eran "demagógicas" e "irresponsables". El señor
Aznar se olvidó de las afirmaciones pro AVE de su ministro de Trabajo, de que el Partido
Popular de Málaga había presentado mociones en todos los ayuntamiento a favor del AVE, y
de que la alcaldesa de Málaga se había puesto al frente de la manifestación en contra
su propio Gobierno. Ni idea.
En octubre de 1997, estaba previsto que se celebraran en Sevilla unas
"Jornadas sobre Cinco años de AVE: efectos y experiencias de la Alta
Velocidad". Todos los ponentes presentaron sus trabajos, pero al final no hubo
jornadas por la negativa del señor Arias Salgado de comparecer en Sevilla. O sea, por
miedo a dar la cara en plena polémica del AVE Córdoba-Málaga.
Y no sólo por el citado proyecto, sino por falta de recursos
políticos para explicar a los sevillanos la actitud negativa e inexplicable del
Ministerio de Fomento con el proyectado pantano de Melonares.
Resulta que el pantano de Melonares no fue realizado por los
socialistas, siendo vital para asegurar el abastecimiento de agua a la ciudad y su
entorno. Resulta que, el Partido Popular en la oposición, se hartó de criticar tanto el
retraso del pantano de Zufre, como el de Melonares. Y lo hizo con razones convincentes: el
retraso del pantano de Zufre, por una vulgar carretera, impidió que se llenara a tiempo
de evitar la escasez que luego sufrieron los ciudadanos; y el retraso del pantano de
Melonares, está impidiendo que se aprovechen los tiempos de lluvias y la ciudad esté
preparada para las próximas sequías, lo que, como es natural, irrita a Sevilla.
De manera, que cuando el Gobierno del Partido Popular tiene la
oportunidad de hacer "algo" que no hicieron los socialistas para la ciudad del
año 2000, y ofrecer a su partido en Sevilla éxitos políticos y administrativos para
presentarse con las manos llenas en las próximas elecciones, el señor Arias Salgado se
acuerda de la "guasa" que le hizo seudofamoso como secretario general de la UCD
(1978-1980). O sea, por hundirla.
Nicolás SALAS
06 noviembre 1998
Las promesas de doña Teófila
DURANTE la transición política española hubo un destacado personaje que bien puede
catalogarse, siempre políticamente, claro, como el "Gran Cínico Político" de
la recién estrenada democracia. Nos referimos a don Enrique Tierno Galván, promotor de
la movida juvenil madrileña y entre cuyas frases lapidarias, y pronunció bastantes,
está la siguiente: "Las promesas electorales se hacen para no cumplirlas..."
Nos parece que en esa misma línea a mitad de camino entre el cinismo político y la
irresponsabilidad partidaria, con un intermedio nutrido de primitiva desfachatez e
infravaloración de la capacidad mental del electorado, está situándose doña Teófila
Martínez, actual alcaldesa de Cádiz y candidata a la presidencia de la Junta de
Andalucía por el Partido Popular.
En efecto, llevamos varios meses archivando las declaraciones políticas de esta señora
natural de la Montaña y afincada en el Sur, donde ha realizado una notable tarea como
alcaldesa gaditana, y a quien el vicepresidente señor Rato intenta catapultar al liderato
andaluz ante la inhibición política de don Javier Arenas. Los seguidores del señor
Arenas se quedaron esperando que se presentara en dos ocasiones como candidato a la
alcaldía sevillana, y los andaluces, a la presidencia de la Junta. Las poltronas
madrileñas han podido más que los objetivos sevillano y andaluz. De ahí que el señor
Rato, con el visto bueno del señor Cascos y otros "budas" del PP hayan actuado
en Andalucía para ocupar el vacío dejado por el señor Arenas. De manera que se cumple
una vez más el refrán que dice: "Quien se va de Sevilla pierde su silla".
Doña Teófila Martínez no ha aprendido nada del doble fracaso del PP en Baleares y
Aragón, y está utilizando el mismo inhábil discurso político de ofrecer el oro y el
moro si los andaluces la elevan a la presidencia de la Junta. Podría parecer que está
tan segura esta señora de que no caerá esa breva, que se permite ofrecer lo que sabe que
nunca podría cumplir, entre otras cosas porque algunos asuntos siguen dependiendo del
Gobierno central y de los presupuestos generales del Estado.
Dice que quiere llevarse de Sevilla la Consejería de Turismo. Se las damos todas, señora
Martínez, con sus cargas indeseables de manifestaciones y algaradas.
Nicolás SALAS
19 enero 2000
Rotundo y grave fracaso político del PP
EL Gobierno de don José María Aznar ha sufrido en las Cortes un revés rotundo y de
consecuencias muy graves con la aprobación de la Ley de Extranjería tal como fue
remitida por el Congreso de los Diputados y que esperaba modificar con las enmiendas
presentadas en el Senado. Ya no hay remedio y la Unión Europea mira estupefacta hacia
España, que se ha convertido en el país asociado con la normativa sobre inmigración
más liberal y contraria a los principios postulados por Bruselas y la misma España en
los acuerdos de Amsterdam y Tampere. Un escándalo político.
Para comparar el gol por la misma escuadra que el Partido Popular acaba de encajar y,
encima, marcado en propia meta, hay que acudir a la Ley Electoral que permite la
designación de alcaldes por los concejales electos, como quiso don Santiago Carrillo y
aceptó la UCD de don Adolfo Suárez poco antes de las primeras elecciones municipales de
1979. Otro golazo por la misma escuadra.
La Ley de Extranjería del Partido Popular fue redactada y defendida por el diputado por
Córdoba don Diego Jordano, y asumida por el ministro de Trabajo, don Manuel Pimentel.
Durante los meses previos a los debates de la Ley en el Congreso de los Diputados, el
señor Pimentel ha hecho una defensa apasionada de su contenido en abierta discrepancia
con los ministros Mayor Oreja, Matutes y Rajoy, que propiciaron las enmiendas presentadas
en el Senado y que han sido rechazadas por no contar el Gobierno con los votos de los
partidos nacionalistas.
Las izquierdas, los sindicatos afines, las ONGs que se titulan progresistas, están
exultantes y aún les parece poco. Con esta Ley de Extranjería España se convierte en el
paraíso de los inmigrantes, y para Andalucía y Canarias supondrá un gravísimo problema
como "puertas de entradas" preferentes.
Los ministros Mayor Oreja, Matutes y Rajoy se han apresurado a condenar a los
nacionalistas que les han negado su apoyo, anunciando que el próximo Gobierno, con
mayoría absoluta, modificará la Ley recién aprobada. Ahora hace falta que obtenga esa
mayoría absoluta... Los voceros del PP en periódicos y emisoras de radio y televisión,
callan el fracaso y se dedican a otra cosa; por ejemplo, a "satanizar" al señor
Chaves.
Nicolás SALAS
29 diciembre 1999
Un callejero con omisiones
HASTA ahora, bastaba que se le señalara a los dos Gobiernos municipales anteriores
cualquier error, para que hicieran caso omiso de la advertencia y mantuvieran sin enmendar
lo mal hecho. O sea, lejos de atender las demandas de solución, han pretendido demostrar
que no actuaban por imposiciones periodísticas. Un orgullo mal entendido que esperamos
que no sea mantenido por el actual equipo de Gobierno.
Esta situación ha sido manifiesta en el caso de las calles dedicadas al general Primo de
Rivera y a José Cruz Conde, en ambos casos por sus servicios a la Exposición
Iberoamericana de 1929. Don Miguel, además, ya era "Hijo Adoptivo" de Sevilla
por sus grandes servicios a la ciudad, comenzando por los ensanches de la actual avenida
de la Constitución y de la plaza de la Puerta de Jerez, que modificaron la morfología de
la zona mantenida desde el siglo XIII.
Las calles general Primo de Rivera y José Cruz Conde estaban en el Prado de San
Sebastián, transversales entre las avenidas de Carlos V y de Portugal, y fueron
eliminadas para la reforma urbana actual en los primeros años de la actual década.
La eliminación de ambas calles se hizo sin darle tres cuartos al pregonero, y cuando
advertimos el hecho lo comunicamos por escrito directo a la Alcaldía. Luego, en vista del
silencio como respuesta, nos decidimos a exponer la situación en esta columna en tres
ocasiones y en el serial de ABC titulado "Sevilla ayer y hoy", para que quedara
constancia de la falta de respeto del citado Gobierno municipal con la historia y con los
acuerdos anteriores, además de la ingratitud hacia dos personas que fueron claves para la
Sevilla del actual siglo. El primero, Primo de Rivera, por sí mismo y como mandatario del
Rey Alfonso XIII, empeñados ambos en relanzar a Sevilla del letargo heredado del siglo
XIX, y el segundo, Cruz Conde, como comisario Regio que puso orden en una Exposición que
estaba estancada desde 1909 y fue realidad en el quinquenio 1925-1929.
Está claro que, para solucionar lo mal hecho, hubiera bastado trasladar los rótulos a
otra zona de la ciudad, como muestra de buena voluntad y respeto. Vamos a ver si la actual
Corporación es sensible a la cultura y enmienda a la anterior.
Nicolás SALAS
10 septiembre 1999
Reforma del Callejero
LA nueva Corporación municipal ha heredado un callejero con numerosas deficiencias y
bastantes decisiones influenciadas por los intereses partidarios, además de algunas
sensiblerías. Resulta vergonzoso que una ciudad como Sevilla haya concedido rótulos a
troche y moche con valoraciones inadecuadas de categorías de calles, avenidas, plazas o
jardines, a personas que poco o nada han tenido que ver con nuestra historia, mientras que
a otras que sí han sido transcendentes, se las mantienen olvidadas o con valoraciones
injustas.
La primera gran deuda histórica de gratitud que Sevilla tiene pendiente, es con el Rey
Alfonso X el Sabio, merecedor de una vía pública de la máxima categoría y de un
monumento, o mejor un memorial que represente a la ciudad alfonsina. La segunda deuda
está más injustificada y la comentamos en la pasada columna, es decir, restituir la
calle, plaza o avenida al general Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, artífice de la
Exposición Iberoamericana de 1929, de los principales ensanches urbanos y de las obras de
infraestructuras que situaron a la ciudad y parte de la provincia en la actual centuria,
aunque con casi un cuarto de siglo de retraso por culpa de los fracasos de las autoridades
sevillanas y la desatención de los gobiernos anteriores a la Dictadura primorriverista. Y
la tercera deuda es con don Felipe González Márquez, presidente de los Gobiernos
socialistas que hicieron posible la Exposición Universal de 1992 y cuantas obras de
infraestructuras han situado a nuestra ciudad en el siglo XXI. Sólo la construcción de
puentes lo merece.
Repasen las concesiones de calles, plazas, avenidas y jardines del anterior Gobierno
municipal, y podrán comprobar que sólo el sectarismo político y la ingratitud, pueden
justificar que Sevilla no haya correspondido como merece a quien puede valorarse como el
mejor alcalde del siglo XX.
En menos de un lustro, fueron concedidas más de quinientas nuevas nominaciones de vías
públicas. De manera que el "Diccionario Histórico de las Calles de Sevilla"
(1993), está superado y necesita un apéndice que lo actualice, por un mínimo de respeto
a la ciudad y porque resulta elemental para los ciudadanos contar con las fichas
históricas y el nomeclátor completo del callejero.
Nicolás SALAS
13 septiembre 1999
Somos 400 mil andaluces más, señor Aznar
TENEMOS que recordar el error capital de la UCD con el texto de la papeleta del
referéndum del 28 de febrero de 1980, cuando los andaluces dieron la respuesta adecuada a
una coalición política y su partido, para encontrar el equivalente al también error
capital del Partido Popular al negarse a admitir la realidad del censo de habitantes de
Andalucía.
Para la UCD el texto aberrante de la papeleta fue el colofón de una serie de
comportamientos equivocados con Andalucía, desde la separación de las elecciones
generales y autonómicas, pese a las advertencias que conoció don Leopoldo Calvo Sotelo;
hasta las arrogancias del entonces hombre fuerte de la UCD, don Rafael Arias Salgado, que
subvaloró a los andaluces, pasando por la odisea de don Manuel Clavero Arévalo, sobre
cuya dimisión aún quedan cosas que decir. Lo cierto es que la jornada del 28-F
constituye un hito básico reivindicativo de nuestra historia reciente.
No obstante aquella experiencia sociopolítica tan negativa, otro partido político de
semejante ideología vuelve a caer en los mismos errores con Andalucía. Sobre el asunto
del censo de habitantes ya hemos escrito en varias ocasiones y dejamos claro que
consideramos injusto que el Partido Popular esté utilizando un valor demográfico
incuestionable como elemento de trueque político. Peor aún: ante la persistencia en el
error, como un vulgar chantaje político. Y los andaluces no perdonan en estos casos.
Además, no sólo tienen los andaluces este punto de referencia para valorar los errores
del Partido Popular con nuestra Comunidad. Y en casi todos los asuntos en los que este
Partido se está equivocando con los andaluces, aparece don Rafael Arias Salgado, un
personaje que fue nefasto para la UCD y que lo está siendo también para el PP. Pero que
siempre es ministro y por algunos méritos será, aunque permanezcan "in
péctore" del señor Aznar.
El Partido Socialista Obrero Español, ha tenido el acierto de crear un lema con la
siguiente leyenda: "Señor Aznar: somos 400.000 andaluces más". No se puede
decir más con menos palabras. Un torpedo en la línea de flotación del Partido Popular.
El cartel cumple el principal requisito propagandístico: ser un grito pegado en la pared.
Y además es una verdad axiomática.
Nicolás SALAS
22 diciembre 1999
La "anticampaña"
AL Partido Socialista Obrero Español no se lo pueden estar poniendo mejor para las
próximas elecciones en Andalucía. Sus asesores no tendrán nada más que tirar de
hemeroteca para tener hecha la campaña electoral. Y gran parte de esa
"anticampaña" del Partido Popular la está provocando el ministro de Fomento,
don Rafael Arias Salgado, con un tesón digno de mejor causa. Este señor, del que nadie
se explica sus cargos políticos, ya acabó con el crédito de UCD en nuestra región y
gran parte de España, y está claro que acabará también con el Partido Popular, por su
ineptitud política.
La última del señor Arias Salgado es el caos de los transportes aéreos, del que dice
una y otra vez que él no es culpable, sino los demás. O sea, que mientras el presidente
del Gobierno, señor Aznar, pide disculpas por la situación, su ministro de Fomento se
autoexcluye del problema. Pero esta actitud de cinismo político no es nueva en el señor
Arias Salgado, sino una constante.
La antepenúltima es haber propuesto y logrado en el Senado, gracias a la mayoría del
Partido Popular y la ayuda de Convergencia y Unión, que se amplíe el espacio dedicado a
la publicidad en televisión. Una medida "popularísima" que sólo beneficia a
las grandes compañías y perjudica a los espectadores y anunciantes.
Los efectos del caos en los aeropuertos están malogrando los objetivos conseguidos en el
sector turístico, sobre todo en Andalucía, como bien han dicho el consejero señor
Núñez Castán, y el presidente de la CEA, señor Alvarez Colunga. Sólo en Sevilla y
como símbolo de los daños provocados, han dejado de venir, en beneficio de Barcelona,
seiscientos participantes de la convención anual y mundial de la Hewlett-Packard, con
todos los perjuicios directos e indirectos que conlleva esta cancelación internacional.
El ministro de Fomento ni se da por aludido.
Si recordamos el asunto del AVE Córdoba-Málaga, está claro que ese señor se ha cansado
de decir inconveniencias y ha perdido el crédito político con sus constantes cambios de
opinión. Igual sucede con las autovías de Extremadura y de Portugal, la primera sin
iniciarse después de tantos años perdidos, y la segunda comenzada con retraso y sin
terminar.
Respecto al abastecimiento de agua para las poblaciones y los riegos agrarios, la
situación no puede ser más deplorable. Todas las promesas hechas durante la última
sequía han sido sistemáticamente incumplidas, incluso en los casos que hubieran supuesto
éxitos electorales para el Partido Popular frente a los socialistas. Sólo el caso del
pantano de Melonares es más que suficiente para retirarle el voto al partido del señor
Aznar, "padrino" del señor Arias Salgado.
Si los electores tienen memoria, y los socialistas saben aprovechar la situación, el
Partido Popular tiene más que asegurado el rechazo de los andaluces y, sobre todo, de los
sevillanos en las próximas elecciones.
Nicolás SALAS
03 mayo 1999
Más "anticampañas"
PARECE que los presuntos representantes del Partido Popular quieran hacerlo mal a
propósito, pisando el mayor número posible de callos de los electores, quizás
recordando que otros partidos políticos lograron más votos cuanto peor lo estaban
haciendo y menos respetaron al electorado. En efecto, después de los escándalos
provocados por don Juan Guerra, el Partido Socialista Obrero Español consiguió en las
elecciones autonómicas andaluzas siguientes el mayor número de votos y la mayoría
absoluta. Así premió el electorado las andanzas del señor Guerra, con toda la
parafernalia de tráfico de influencias, tejemanejes tercermundistas y un largo etcétera
sonrojante.
En los sistemas democráticos, el voto es el arma letal que puede manejar el elector. El
llamado pueblo soberano, premia o castiga en las urnas con el voto. Se entiende que premia
a los partidos políticos que han cumplido sus promesas electorales en un porcentaje
razonable, y a los propios políticos que le representa con dignidad en las instituciones.
Por el contrario, el voto de castigo, eligiendo a otros o absteniéndose, debe servir a
los electores para penalizar a quienes le han tomado a pitorreo. Es decir, el pueblo
soberano debe tener memoria y no dejarse embaucar por quienes sólo se acuerdan del
electorado en tiempo de campaña electoral, olvidándose después de las promesas hechas y
de cumplir los deberes de representación ciudadana. No digamos si, además, practican la
corrupción, o son ineptos, ineficaces u otras cosas que todos sabemos.
El caso del Partido Popular, al margen de los numerosos casos de corrupciones que están
conociéndose en diversos lugares de España, es patético en lo que se refiere al
comportamiento del ministro de Fomento. El señor Arias Salgado ya no sabe qué hacer para
molestar a los sevillanos y andaluces. Su última hazaña es venir a Sevilla a inaugurar
los accesos al Estadio Olímpico. Hay que tener poco sentido del ridículo.
La penúltima de los "impopulares" es implantar la "zona azul" en el
barrio del Arenal. No han podido escoger peor momento para molestar al electorado. Los
residentes deben abonar nueve mil pesetas anuales, además del habitual pago de la tasa de
vehículos; o sea, un nuevo impuesto. Luego, si no encuentran sitio donde aparcar en
"su" zona, pues deben utilizar el espacio general, pagando seiscientas pesetas
por cada dos horas o fracción. Y si llegan después de cinco minutos de su tiempo, se
encuentran con el vehículo sancionado con quince mil pesetas, más el pago del
"servicio" (abuso) de la grúa si procede su retirada.
Los vecinos del Arenal se suben por las paredes. Los de Los Remedios, también, después
de la odisea de la Feria. El comercio se queda sin clientela. Ayuntamiento y empresa
convierten en negocio la atención ciudadana. Y encima, los "gorrillas" siguen
abusando en la zona de los conductores-ciudadanos-votantes. ¡Qué éxito! ¡Seguro que
sacan mayoría absoluta!
Nicolás SALAS
12 mayo 1999
Donde las dan... las toman, señores del PP
DESDE que poco antes de las primeras elecciones municipales democráticas de 1979, don
Santiago Carrillo logró con el apoyo de todas las izquierdas y la aceptación previa de
la UCD, modificar el proyecto de Ley Electoral dando a los concejales electos la
posibilidad de elegir al alcalde entre ellos sin respetar al candidato de la lista más
votada, quedó sin efecto la voluntad ciudadana y comenzó el ejercicio de la
partitocracia. O sea, los pactos a cualquier precio.
El primer resultado de aquella enmienda comunista, siendo un partido superminoritario, fue
quitarle a la UCD todas las alcaldías de las ocho capitales andaluzas, miles de
ayuntamientos y decenas de diputaciones en toda España. Un éxito de la UCD en favor de
los partidos de izquierdas. Junto a esa circunstancia citada en contra de la voluntad
ciudadana reflejada en las urnas, la misma Ley mantiene las listas cerradas y otros
pormenores que han desembocado en el secuestro del voto directo en favor de los aparatos
de los partidos, los cuales, como se ha podido comprobar, se niegan a modificar las normas
electorales que tan bien les resulta, incluidos el Partido Popular y los nacionalistas
vascos, catalanes, gallegos...
Ahora los partidos perdedores en los cambalaches de la partitocracia, se rasgan las
vestiduras, bien arropados por sus medios de comunicación afines, con el más absoluto
desprecio a los antecedentes, jugando con la falta de memoria histórica de la sociedad.
Ya dice el refrán que media verdad es peor que una mentira. De manera que vamos a
recordar dos hechos básicos, uno de 1991, en Sevilla, y otro de ahora mismo, en Ronda.
Las elecciones municipales sevillanas de 1991 dieron ganador mayoritario al Partido
Socialista, con doce concejales y más de ciento ocho mil votos. En segundo lugar quedó
el Partido Andalucista con nueve concejales y setenta y siete mil votos. Y en tercer
lugar, el Partido Popular con ocho concejales y sesenta y ocho mil votos. De inmediato, PA
y PP unieron sus fuerzas y quitaron la alcaldía y el Gobierno municipal a los socialistas
en un pacto entonces considerado perfectamente legal y que tuvo el apoyo de los medios de
comunicación afines. Así fue como el partido que había hecho posible la Exposición
Universal de 1992 quedó relegado a la oposición durante ocho años. De manera que, si en
1999 se ha engañado a los sevillanos, en 1991, también... La verdad es que se les ha
engañado siempre, desde que los partidos hicieron almoneda de los resultados del
referéndum de diciembre de 1976.
El pasado sábado, se ha valorado como perfecto, que el PP, con sólo tres concejales,
gane la alcaldía de Ronda, donde el Gil obtuvo ocho concejales, gracias al pacto popular
antinatura con socialistas (siete concejales) y comunistas (uno) para desbancar al
verdadero triunfador. ¡Qué vergüenza de partitocracia!
Nicolás SALAS
07 julio 1999
Dos noticias increíbles
LA primera noticia increíble nos llegó por teletipo de agencia el día 9 de julio.
Decía así: "El Partido Popular ha comunicado a Unión Mallorquina, partido de la
derecha balear, que el Gobierno de José María Aznar está dispuesto a conceder la
nacionalidad histórica a las Islas Baleares, equiparar su régimen fiscal al que tienen
las Islas Canarias y conceder una financiación complementaria de cien mil millones de
pesetas durante la legislatura, si no apoyan la investidura del candidato socialista a la
presidencia del gobierno balear".
La segunda noticia increíble, recibida también por teletipo de agencia el día 18 de
julio, decía así: "El Partido Popular ha entregado al Partido Aragonés, de
tendencia nacionalista de derecha, un documento de diecisiete folios en el que se
compromete a conceder más de cuatrocientos cuarenta mil millones de pesetas para
complementar la financiación de infraestructuras básicas en Aragón, principalmente
regadíos, carreteras, tren de alta velocidad, aeropuerto de Zaragoza y otros proyectos
pendientes, a cambio de contar con su apoyo para mantener el Gobierno de la Comunidad
aragonesa".
Ambas noticias no han sido desmentidas. Por otra parte, ni Unión Mallorquina (UM) ni
Partido Aragonés (PAR) han aceptado las propuestas del Partido Popular y éste ha perdido
el poder en Baleares y Aragón. Es decir, dos pequeños partidos conservadores han
preferido colaborar con partidos de izquierdas antes que mantener al PP en los citados
gobiernos autonómicos. Y estas decisiones han sido justificadas en ambos casos por las
mismas razones: no tienen confianza en el PP, ahora no se fían de sus promesas, y están
convencidos de que el partido nacional desconoce las realidades de Baleares y Aragón, no
tiene sensibilidad para conectar con sus problemas. Y además, dicen, durante muchos años
han marginado las reivindicaciones de Unión Mallorquina y del Partido Aragonés, y sólo
ahora, cuando se ha visto desbordados, mal y tarde, han hecho sus ofertas.
Estamos ante una situación gravísima que pone en entredicho las libertades
democráticas, y salvo que el Partido Popular desmienta sus ofertas a los citados partidos
balear y aragonés, además de llevar a ambos ante los tribunales para restablecer la
confianza social, don José María Aznar ha perdido hasta la sombra de autoridad moral
para denunciar a las izquierdas por sus pactos postelectorales.
Nicolás SALAS
23 julio 1999
Una explicación para Andalucía
EN nuestro anterior comentario planteamos la situación creada por las presuntas ofertas
del Partido Popular a Unión Mallorquina y Partido Aragonés, ofreciéndoles dinero y
atender sus reivindicaciones autonómicas y nacionalistas a cambio de apoyarles en los
Gobiernos de ambas Comunidades. Y encima, no como oferta previa a los resultados
electorales, sino como recurso de última hora y ante la posibilidad de perder el poder
político y administrativo en Baleares y Aragón.
Consideramos que las dos noticias eran increíbles, porque ningún partido democrático
debe ofrecer dinero común de todos los españoles ni concesiones nacionalistas de ningún
tipo como contraprestaciones políticas. Esta situación, de ser cierta, superaría la
falta de ética y supondría una flagrante inmoralidad, hacer almoneda de los derechos
democráticos. Más aún: podríamos estar ante una actuación dolosa.
Tan grave sería la situación creada en Baleares y Aragón, que el Partido Socialista
sería cómplice por omisión si no llevara el caso ante los tribunales de justicia. No
estamos ante un trapicheo más postelectoral, sino ante una situación de posible quiebra
del Estado de Derecho. Y desde luego, con la suficiente entidad de escándalo público
como para justificar la actuación de oficio de la Fiscalía General del Estado.
Los responsables del Partido Popular deberían darse cuenta de que no se puede practicar
una doble moral política. Pretender modificar decisiones de otros partidos minoritarios
con recursos de los Presupuestos Generales del Estado o concediendo nacionalidades
históricas o regímenes fiscales, resulta novedoso, inaudito y hasta ingenuo. Porque si
tanto en Baleares como en Aragón son justas las financiaciones estatales ofrecidas,
deberían concederse sin contraprestaciones políticas para mantener el poder. No sabemos
si en el Partido Popular son consciente del gravísimo error cometido, en caso de
confirmarse las declaraciones de Unión Mallorquina y Partido Aragonés. Menuda arma
política han puesto en manos de los partidos de izquierdas y nacionalistas.
Los casos de Baleares y Aragón deberían tener efectos inmediatos en Andalucía. La Junta
de Andalucía, el Parlamento andaluz, todos los partidos políticos comenzando por el
PP-A, instituciones y corporaciones socioeconómicas, deberían pedir explicaciones al
Gobierno del señor Aznar.
Nicolás SALAS
26 julio 1999
Con nuestro Presidente
OBSERVAMOS que en una parte de los medios de comunicación de Madrid, el País Vasco y
Cataluña, tanto informativa y editorialmente como en las tertulias radiofónicas, se
mantienen dos maneras de medir los comportamientos de los políticos de la periferia. Y
mientras que los señores Arzallus y Pujol, más sus afines, son generalmente respetados
con exquisita cortesía, e incluso se silencian o justifican algunas de sus frecuentes
salidas de tono, para el presidente de la Junta de Andalucía, el señor Chaves, no hay
idéntica consideración.
Esto no sucede ahora, sino que es una constante, como lo es la atención que en la España
septentrional se le presta a los asuntos andaluces. Cuando los medios de comunicación
andaluces dedican todos los espacios necesarios a los temas vascos, catalanes y
madrileños, en esas Comunidades sólo se acuerdan de que existe Andalucía para las malas
noticias, mientras que los logros culturales, sociales, económicos, deportivos,
artísticos y políticos, se ignoran con bastante frecuencia o se subvaloran.
Algunos columnistas y tertulianos escriben y hablan de los asuntos andaluces con evidente
e irritante desconocimiento de nuestras realidades. No comprenden que en una Comunidad con
más de siete millones de habitantes, distribuidos en ocho provincias con cerca de
ochocientos municipios, no se deben generalizar ni minimizar las circunstancias
socioeconómicas ni políticas.
Estamos cansados de leer y escuchar a presuntos periodistas y comentaristas, expresándose
sobre asuntos andaluces con arrogancia, rechazando de plano actuaciones de nuestros
representantes políticos y dando por sentado que los andaluces somos unos borregos que lo
aguantamos todo. Lo que sucede es que los andaluces se callan y no responden a quienes les
tratan con desconsideración, pero ese silencio hay que valorarlo como desprecio hacia
quienes siendo ignorantes pontifican de lo que no saben. Ahora bien, esa idiosincrasia
clásica podría quebrarse en las nuevas generaciones andaluzas, que ya comienzan a
plantearse en foros culturales que no basta con el desprecio y que hay que responder como
lo hacen vascos y catalanes, gallegos, levantinos y baleares.
Don Manuel Chaves, socialista, es presidente de todos los andaluces, es nuestro
presidente, y al margen de las preferencias ideológicas, estamos obligados a exigir que
se le respete en la misma medida que se hace con los presidentes de los vascos y los
catalanes. Una cosa es la crítica y otra muy distinta es la desconsideración. Decíamos
hace unas semanas en esta columna, que desde fuera de Andalucía van a lograr la unión de
los andaluces a fuerza de no darnos nuestro sitio en el conjunto nacional y no valorar
justamente lo que representamos.
Nicolás SALAS
12 marzo 1999
Clases medias y elecciones
HAN sufrido las clases medias tres grandes decepciones durante la democracia,
protagonizadas por todos los partidos políticos que lograron el poder. Fueron las clases
medias la que, cansadas de las frivolidades de los últimos tiempos de la UCD, dieron el
triunfo absoluto al PSOE en el otoño de 1982. Casi catorce años después, en 1996,
retiraron su apoyo masivo a los socialistas y dieron la oportunidad al PP de gobernar y
hacer realidad sus ofertas electorales.
El balance socioeconómico y político no ha podido ser más desolador para las clases
medias españolas, que son las principales vertebradoras de la sociedad actual y las que
dieron la talla en diciembre de 1976, marcando el camino de la convivencia mediante la
aprobación masiva del "cambio político" y rechazando la "ruptura
política" ofertada por las izquierdas y los nacionalismos.
Ni la familia en general ni los profesionales liberales fueron atendidos por la UCD. El
PSOE tampoco los atendió, pero encima los machacó todo lo que pudo. Y podemos afirmar
que nunca la familia sufrió mayores marginaciones, hasta desembocar en el vergonzoso
balance actual de estar en la cola de Europa en todo tipo de ayudas sociales, con las
consecuencias negativas de ser España el país con menor tasa de natalidad del mundo. No
obstante, los socialistas han gozado del apoyo electoral durante varias legislaturas,
hasta que los escándalos fueron minando la confianza de los electores. Recuerden, por
citar un ejemplo, la soberbia de los señores Solchaga y Borrell en el caso de las
declaraciones del Irpf de los matrimonios.
Y llegó la oportunidad del Partido Popular. Las clases medias llevaron al PP al poder, y
esperaron un cambio de signo positivo hacia la familia, los profesionales liberales, los
pequeños y medianos empresarios. Pero a las clases medias les ha sucedido con el Gobierno
de Madrid lo mismo que a los vecinos del barrio de Los Remedios con el Ayuntamiento de
Sevilla gobernado por el PP. Es decir, que los que ellos consideraron "suyos"
les han tratado tan mal como los "otros", y va veces, hasta peor.
Entonces, las clases medias pueden plantearse el siguiente dilema: Si no votamos, malo; si
votamos, peor. Porque hagan lo que hagan son las perdedoras.
Nicolás SALAS
25 febrero 2000
El error Melonares
TENEMOS que reconocer que el Gobierno del Partido Popular, a través de su Ministerio de
Fomento, está haciendo todo lo humanamente posible -políticamente, claro-, para no ganar
las inmediatas elecciones municipales en Sevilla y gran parte de su provincia.
Y es que en Madrid, los gobernantes del Partido Popular no tienen conciencia de los
sufrimientos padecidos por los sevillanos con motivo de la última sequía, entre los
años 1992 y 1995, ambos inclusive. Ni tienen conciencia ni aceptan los informes que les
envían los políticos andaluces de su mismo partido. O sea, que no les importa dejar a
sus correligionarios con la "espalda electoral" al aire, llevados por su
incompetencia -política, claro- e infravaloración del voto de los andaluces. (Ya lo
pagarán, como lo pagó la UCD. Y eso lo sabe muy bien su ministro de Fomento).
Queremos recordar las palabras de doña Soledad Becerril Bustamante, pronunciadas el 17 de
junio de 1997, en Emasesa: "No debemos permitir que, en la era de las grandes obras
de ingeniería y de asombrosos avances en la ciencia hidráulica, la situación que hemos
atravesado pueda repetirse. Es preciso que aumentemos nuestra capacidad para almacenar
agua; es preciso construir un nuevo pantano: el de Melonares..." (La misma tesis ha
sido ratificada por la alcaldesa y otras autoridades).
En efecto, los sevillanos de la capital, más los de media provincia, dependen del
suministro de Emasesa, que cuenta con los embalses de Aracena, Zufre, Minilla, Gergal y
Cala. Unos recursos que ya tenemos más que comprobado que son insuficientes. La solución
prevista para garantizar el suministro de las poblaciones abastecidas por Emasesa, es la
construcción del embalse de Melonares, para aprovechar las aguas procedentes de la presa
del Pintado.
Emasesa suministra agua a casi un millón trescientas mil personas. Por lo tanto, las
sequías afectan a cerca del total de la población provincial. Junto a Sevilla capital,
Emasesa abastece directamente (en baja) a Alcalá de Guadaira, Alcalá del Río, Camas,
Coria del Río, Dos Hermanas, El Garrobo, Gelves, Mairena del Alcor, Los Palacios y
Villafranca, Puebla del Río, La Rinconada y San Juan de Aznalfarache. Y luego
indirectamente (en alta), a Guillena, Pajanosas, Albaidar del Aljarafe, Algaba,
Almensilla, Aznalcázar, Benacazón, Bollullos, Borbujos, Carrión de los Céspedes,
Castilleja del Campo, Castilleja de la Cuesta, Castilleja de Guzmán, Espartinas, Gines,
Huevar, Mairena del Aljarafe, Olivares, Palomares del Río, Pilas, Salteras, Sanlúcar la
Mayor, Santiponce, Tomares, Umbrete, Valencina de la Concepción, Villamanrique de la
Condesa y Villanueva del Ariscal.
Parafraseando el lema de la UCD, en todos estos lugares, la oposición podría decir:
"Sevillanos, el PP no es tu partido... si quieres beber".
Nicolás SALAS
11 diciembre 1998
Hacer el ridículo
COMO en los tan denostados tiempos franquistas, los "demócratas de toda la
vida", como, por ejemplo, el actual ministro de Fomento, don Rafael Arias Salgado,
practica la decimonónica fórmula de "tocarse el tambor" para que las gentes se
enteren de lo buen político que es, de lo bien que hace las cosas.
Podríamos citar hasta catorce referencias periodísticas relacionadas con la
construcción de una barriada en la Sevilla de los años franquistas, cuando el Ministerio
de Información (?) lo dirigía don Gabriel Arias Salgado, padre del actual ministro de
Fomento. Primero los periódicos recibieron la consigna ministerial de que el Gobierno iba
a construir ciento sesenta viviendas en el Sector Sur. Primeras páginas... Después,
durante casi tres años, la misma información se repitió con motivo de la aprobación
ministerial, el inicio del anteproyecto, la terminación del proyecto, la dotación
presupuestaria, la colocación de la primera piedra, el comienzo de las obras, las varias
visitas oficiales a las obras, la puesta de la bandera, que tal día se iban a terminar,
que otro día se iban a entregar, que vendría el ministro de la Vivienda, que, por fin,
se entregaron las casas... O sea, que las ciento sesenta viviendas dieron juego
informativo, por lo menos para diez mil, con su buena cobertura periodística de notas
oficiales de inserción obligatoria, declaraciones del gobernador civil, etc. Y todo para
mayor gloria del Régimen, que por entonces era una dictadura y no una democracia, como
ahora.
Bueno, pues don Rafael Arias Salgado, desde que en esta columna le dedicamos dos
comentarios para glosar su comportamiento negativo con los sevillanos (Ver ABC,
"Ministro inepto", 4 y 6 de noviembre último), ha puesto en marcha el tambor...
Que se va a inaugurar la variante de Bellavista no lo han dicho ya por lo menos cinco
veces; que está en obras de reforma la carretera Norte, otras cinco veces. Y así sobre
todo lo que el Ministerio de Fomento está llevando a cabo, como es su obligación. El
delegado del Gobierno, el delegado del Ministerio de Fomento, la Alcaldesa, políticos del
Partido Popular, no paran de hacer declaraciones y visitas oficiales a las obras, para que
salgan en los periódicos, las radios y las televisiones, o sea, para tocarle el tambor
para mayor gloria del señor Arias Salgado (don Rafael).
Es lo mismo que hizo el señor Arias Salgado (don Gabriel) mientras fue ministro del
general Franco, con la significativa cartera de Información (?). Por tocar el tambor, el
buen señor se lo tocó también al cardenal primado, Su Menudencia Pla y Deniel, quien
ordenó y logró que la novela "La Fiel Infantería", Premio Nacional de
Literatura "José Antonio Primo de Rivera", estuviera catorce años secuestrada
(1944-1957).
Nicolás SALAS
16 diciembre 199
Menos humos, señores del PP
NO es la primera vez que los gobernantes del Partido Popular pretenden darle un puntapié
a los socialistas en el trasero de los andaluces en general y los sevillanos en
particular. Nos han subvalorado social y políticamente en relación con varios asuntos
básicos, como los de Astilleros (señor Piqué), del pantano de Melonares (señor Arias
Salgado), y del censo de población (señor Aznar), y podríamos citar más casos de
graves errores políticos por parte del Partido Popular, que parece empeñado en repetir
en nuestra Comunidad Autónoma las mismas torpezas de la UCD, con el señor Arias Salgado
(don Rafael) en la secretaría general y en el Gobierno. (Recuerden el lema "Andaluz,
este no es tu referéndum" o el texto abracadabrante de la papeleta, aquel
inolvidable 28 de febrero de 1980).
Hace unos días ha visitado Sevilla uno de esos políticos de segunda fila que el Gobierno
utiliza para lanzar bravatas a los andaluces. En esta ocasión ha sido el director general
de la Tesorería de la Seguridad Social, quien ha advertido que podría descontar dinero
de las transferencias para amortizar la deuda que la Junta tiene con la Seguridad Social.
Naturalmente que nos parece correcto que la Junta de Andalucía pague sus deudas, con la
Seguridad Social y con todo el mundo. Pero siempre y cuando que el Gobierno aplique
idéntico criterio con todas las Comunidades Autónomas que no pagan. O sea, con los
catalanes, levantinos, gallegos, baleares, canarios, etc., con todas por igual. Las
advertencias del Gobierno sólo a los andaluces, son una subvaloración y un abuso; una
bravata de gentes inexpertas.
Ahora nos anuncian los tambores que el próximo día 30 vendrá a Sevilla el ministro de
Fomento, para inaugurar la variante de la carretera Bellavista-Dos Hermanas (y de camino
"chupar" cámara televisiva). Estupendo. Seguro que el señor Ministro
informará de los ochocientos millones concedidos para el pantano de Melonares, con un
coste de seis mil millones; de lo pronto que se reformará el pantano de la Breña II; de
la inmediata inauguración de la carretera Norte... Y de paso, a lo mejor, dará las
buenas noticias de que, por fin, comenzarán las obras de la autopista Sevilla-Mérida,
que lleva tropecientos años esperando que se cumplan las promesas y acuerdos; del ritmo
rápido que tendrán las obras de la autovía Huelva-Ayamonte... Seguro que el señor
ministro justificará la tardanza en la solidaridad nacional; como, por ejemplo, los
ciento cincuenta mil millones de nada que ha costado un solo tramo de la autovía
Madrid-Valencia, o los treinta y cinco mil millones, poco más o menos, que tan justamente
solicitó y obtuvo el señor Pujol para el metro de Barcelona. Quien sabe si hasta el
señor ministro nos dice la causa de la suspensión, a finales de 1997, de las jornadas
sobre "Cinco años de AVE".
Nicolás SALAS
18 diciembre 1998
La clase media
EN una columna resulta imposible sintetizar lo que la clase media española representa en
la historia contemporánea, los valores humanos y sociales que ha aportado, por ejemplo,
en el último cuarto de siglo, para hacer realidad lo que luego se ha llamado el
"milagro de la transición política desde el franquismo a la democracia
parlamentaria del Rey Don Juan Carlos I". A la clase media española le ha sucedido
como a la Carta Magna, es decir, que los que más la jalean y la defienden de palabra,
poniéndola como paradigma de la paz social, luego son sus peores enemigos, los que más
puñaladas traperas le dan, los que en la práctica la convierten en papel mojado.
Algún día cambiará la tortilla, porque ninguna tortilla es eterna. Entonces habrá que
reconocerle a la clase media española, primero, que hizo posible la transición
democrática votando afirmativa y masivamente el día 15 de diciembre de 1976, en el
referéndum del cambio político, luego traicionado tanto en la letra como en su espíritu
por la partitocracia. En segundo lugar, que el 28 de octubre de 1982, le dio el poder
absoluto al socialismo, a la izquierda por primera vez en la historia, para que cambiara a
España hacia mejor, para que regenerara social y políticamente a España, para que
hiciera realidad sus teorías éticas, y el resultado fue otra vez de traición a la
esperanza; es decir, de malograr una oportunidad histórica irrepetible, avalada por más
de diez millones de votos (de la clase media en su mayoría).
En 1996 volvieron las derechas al poder. (Ya sabemos que dicen no ser de derechas, pero lo
cierto es que los votan los conservadores, a los que luego les niegan el derecho
democrático a existir). Y otra vez las clases medias vuelven a ser las menos atendidas en
sus demandas y las más perjudicadas por las decisiones políticas. Las clases obreras y
las clases altoburguesas, siempre obtienen beneficios gobierne quien gobierne, en la misma
proporción que las clases medias resultan perjudicadas. Si las familias de clase media
fueron prácticamente hundidas por los socialistas, las derechas no sólo han mantenido
las normativas de izquierda, sino que las han empeorado. (¿Tendrán memoria las clases
medias?)
Las clases medias son el último reducto de las familias cristianas, de los hogares donde
los hijos crecen en el respeto mutuo. ¿Será por eso, precisamente por ser lo único que
todavía mantiene unidas a las familias, por lo que el marxismo -siempre camuflado en piel
de cordero progresista- ha tratado de hundir a las clases medias?
Que esta política nefasta la practiquen las izquierdas, es consecuente con su ideario. Lo
intolerable, es que las derechas teóricamente cristianas la admitan para aparentar
tolerancia. (Es cobardía).
Nicolás SALAS
21 diciembre 1998
Grave error del PP
ABC explicó el pasado día 15 de noviembre la situación de injusticia provocada por el
bloqueo político del censo de habitantes de la Comunidad andaluza, situado por el
Gobierno en la población de 1988. Y luego alertó en un editorial de los riesgos
electorales de despertar el león dormido andaluz, espoleado por una actitud de evidente
despropósito, que el Partido Popular ha podido convertir en éxito político y que, por
el contrario, ha provocado que esté en su contra. Algo difícil de entender, y peor aún
que, pese a las alertas recibidas, el Gobierno no haya modificado su actitud, como ha
demostrado el pasado día 15 en el pleno del Senado.
La Confederación de Empresarios de Andalucía, en palabras de su presidente, don Rafael
Alvarez Colunga, ha dicho y repetido, que los andaluces son los únicos perdedores en el
enfrentamiento entre las Administraciones nacional y autonómica. Y nosotros, en esta
columna, también expusimos el pasado día 18 de noviembre, que don Manuel Chaves tenía
razón, que el Partido Popular había cometido un error estratégico al utilizar el
contencioso del censo de habitantes en piedra arrojadiza, en pieza de trueque, o incluso
en chantaje político con la intención de darle un puntapié a los socialistas en el
trasero de los andaluces. Y así llevamos ya mucho tiempo, que juega en favor de la Junta
de Andalucía.
Nos ha sorprendido la falta de eco adecuado en los medios de comunicación andaluces, ante
las noticias negativas del pasado día 15. Que el pleno del Senado haya rechazado la
petición socialista en favor del reconocimiento del censo de habitantes de 1996, para
suplir al de 1988, con una diferencia a favor de cerca de cuatrocientos mil habitantes, es
motivo objetivo grave para alertar a los andaluces de las consecuencias económicas, que
suponen una pérdida de más de doscientos treinta mil millones de pesetas. Que en el
mismo pleno del Senado, también se rechazaran las peticiones de Izquierda Unida y Psoe,
sobre la deuda histórica, es otro motivo objetivo grave para informar adecuadamente de
sus consecuencias económicas. Pero en ambos casos, nos ha parecido que los andaluces no
valoramos los hechos. O sea, todo lo contrario de lo que hacen otras comunidades
autónomas.
Con ser graves ambos hechos políticos sucedidos en el pleno del Senado del pasado día
15, todavía nos parece más impresentable que el Partido Popular haya logrado sus
propósitos con los votos de la Generalidad de Cataluña. ¡Será posible que las derechas
centralista y nacionalista catalana, vuelvan a caer en el mismo error que cometieron
durante la larga etapa del Régimen de Franco! (Y que tan caro han pagado).
En los próximos comentarios recordaremos, una vez más, la Andalucía que tanto agradaba
a la España septentrional, y que no estamos dispuestos a repetir.
Nicolás SALAS
23 diciembre 1998
A continuación se reproducen los diez "Espejos" que, con el título
genérico de "Deuda Histórica", recuperan parte de la memoria histórica del
subdesarrollo andaluz provocado por el centralismo durante la Administración del general
Franco. (Fueron publicados entre el 26 de diciembre de 1998 y el 15 de enero de 1999).
DEUDA HISTORICA (I)
CUANDO hace varios años las izquierdas andaluzas plantearon el tema de la deuda
histórica, cuantificada por los socialistas en veinte mil millones, y por los comunistas
en cincuenta y un mil millones, se justificó en las diferencias entre las aportaciones
recibidas por las transferencias del Estado y el coste real de las mismas. Por eso, la
petición antes citada se argumentó para poder asegurar un nivel mínimo en los servicios
transferidos a la Comunidad andaluza.
Se trata, por lo tanto, de un grave error de cálculo admitido en su día tanto por la
Administración Central como por la Junta de Andalucía. Y no debe llamarse a esta
situación, derivada de la ineptitud, inexperiencia o falta de rigor político, una deuda
histórica, sino un saldo negativo que debe valorarse con buena voluntad y abonarse a los
perjudicados, o sea, los andaluces.
Pero enseguida surgieron dos actitudes negativas. Una, por parte de la Administración
Central y de los partidos de la oposición, contraria al reconocimiento del evidente error
presupuestario, y otra por parte de varias Comunidades que, al mismo tiempo que rechazaban
la petición andaluza, esgrimían presuntas deudas históricas basadas en razones
distintas que las nuestras. O sea, saltaron a la arena con evidente insolidaridad y
desconocimiento de la historia. Y encima, nos llamaron victimistas a nosotros, cuando la
practicaron ellos. (Ninguna región más sumisa que la andaluza, ni menos reivindicativa,
ni más insolidaria entre sus propias provincias. Todo lo contrario que Cataluña, que es
un ejemplo de unidad externa...)
La verdad de la deuda histórica andaluza es muy distinta y afecta, no sólo a la
Administración Central, sino a la mayoría de las hoy Comunidades Autónomas y antes
"regiones hermanas". (Nunca, nunca).
Aunque la deuda histórica podríamos documentarla, por lo menos desde mediado del pasado
siglo, cuando la Administración Central arruinó y expolió a los andaluces con motivo
del cambio de combustible industrial, pasando de la leña al carbón mineral, lo que
acabó con la industria siderúrgica andaluza, que por entonces era la primera de España,
nosotros vamos a situar la actual deuda histórica desde la postguerra de 1936-1939, hasta
el final del Régimen de Franco.
En efecto, la primera aportación generalizada de Andalucía al resto de España,
especialmente a la zona septentrional, fue de alimentos básicos; es decir, los andaluces
se quitaron el pan de la boca y pasaron hambre y sufrieron racionamientos, por ser
solidarios con los demás españoles del centro y del norte, que comieron gracias a la
agricultura andaluza. Como desde Despeñaperros para arriba se suele despreciar lo que se
ignora, y los andaluces se callan, jamás se ha reconocido la solidaridad andaluza con los
españoles hambrientos y arruinados por la guerra. Pero ahora se van a enterar.
Nicolás SALAS
DEUDA HISTORIA (II)
DESPUES de compartir con el resto de los españoles los alimentos básicos producidos por
la agricultura y ganadería andaluzas, durante los años cuarenta y primeros cincuenta,
vinieron las aportaciones de divisas facilitadas por las exportaciones de aceite de oliva,
aceitunas de mesa y vinos jerezanos, que fueron los únicos productos que mantuvieron
mercados internacionales. Pero con una particularidad: los beneficios de las divisas no
revirtieron en Andalucía, ni tampoco en el conjunto español, sino en la recuperación de
las zonas industriales de Cataluña y País Vasco. (Después vendría Madrid).
Había que recuperar al Norte industrial y se comenzó por dedicarle las divisas obtenidas
con los productos andaluces. Y más aún: se convirtió en comercio de Estado la
exportación andaluza, y se le pagó el dolar a un precio mínimo irrisorio a los
exportadores andaluces, quedándose el Estado con la parte del león. Sólo por las
diferencias entre valor real del dólar y lo abonado a los exportadores andaluces, entre
1950 y 1970, se perdieron unos quince mil millones de pesetas de la época.
En paralelo, la falta de industrias básicas y transformadoras de metales, impulsó la
exportación hacia el País Vasco y Cataluña, además de al exterior, de los minerales
sin elaborar, convirtiéndose esta actividad masiva en un expolio de la riqueza andaluza.
Bastaría señalar las exportaciones realizadas a través del puerto de Sevilla, para
valorar el alcance del citado expolio. Pero por los puertos de Huelva y Málaga salieron
todavía más minerales.
Llegó la hora del turismo, impulsado por el Plan de Estabilización de 1959, sobre la
base de sol, playas y alimentos baratos, y otra vez el agro andaluz fue sometido a los
intereses del comercio de Estado nacional. Para comenzar, fueron intervenidos todos los
precios de alimentos básicos. Si España pudo ofrecer los precios más baratos del área
mediterránea, fue gracias al sacrificio de los agricultores, que tuvieron que acatar
precios políticos para sus productos. Ningún otro sector ha sido sometido a tal
servidumbre y, encima, sin ninguna compensación, sino todo lo contrario, como
explicaremos en el próximo comentario sobre la ruina del algodón andaluz.
A las divisas aportadas por la agricultura andaluza, debemos unir las enviadas a España
por los emigrantes, en un setenta por ciento de origen andaluz. Llegaron a ser tan
importantes las decenas de miles de millones procedentes de la emigración, que el Banco
de España las eliminó de la balanza de pagos, y las unió a otras partidas para
enmascararlas.
Huelga decir que las remesas de divisas de la emigración andaluza nunca fueron utilizadas
para industrializar nuestra región, sino para fomentar la recuperación de Cataluña, el
País Vasco y Madrid.)
Nicolás SALAS
DEUDA HISTORICA (III)
HAN bastado los dos anteriores alcances de esta serie dedicada a la verdadera deuda
histórica, la que refleja la injusticia con que fue tratada Andalucía por el Régimen
anterior, para que en Madrid se escandalicen y nos llamen "victimista" desde una
emisora de radio que, por cierto, más se parece a la desaparecida Radio España
Independiente que a una emisora de verdad española.
¿Cómo iban a admitir algunos tertulianos que actúan en Madrid, pero que no son
madrileños, sino advenedizos, que Andalucía pueda tener razones que esgrimir para
demostrar el abandono en que ha estado durante el Régimen anterior? Lo que gusta más
allá de Despeñaperros es la Andalucía desvalida, irredenta, de escopeta, puta y perro;
una región convertida en sala de fiesta de los ricos septentrionales y extranjeros,
exportadora de emigrantes y de materias primas sin elaborar, mercado cautivo de la España
industrial. Una Andalucía de cortijos y haciendas con sus consejos de administración en
Madrid, Barcelona o Bilbao.
Una Andalucía que, nada más recibir atención normal durante los Gobiernos de don Felipe
González, ya no cae bien en parte de España. Ya el bien andaluz produce tristeza en
algunos lugares de España; o sea, envidia. (Pues les queda que sufrir en adelante).
¿Tenemos que recordar, por citar solo dos ejemplos, los artículos publicados en el
diario "El País" contra la Exposición Universal de 1992, por un escritor sin
lectores, o la actitud antisevillana de algunas personas en la emisora de Televisión
Antena 3, durante la citada Exposición?
Desde 1992 en adelante, Sevilla ha sido descalificada por oyentes de las emisoras
nacionales, con una fobia, ignorancia y envidia esclarecedoras de lo que podemos esperar
de algunos compatriotas. Pero esto no es una novedad para los que conocen la historia de
España. Bastaría recordar las actitudes antisevillanas de Bilbao, Barcelona y Madrid
cuando, en los albores de nuestro siglo, se propuso celebrar una Exposición
Hispano-Americana (luego Iberoamericana), y las concesiones que el Gobierno de Canalejas
tuvo que hacer a las tres capitales citadas para que aceptaran el proyecto sevillano. Y
gracias a la labor conciliadora de don Torcuato Luca de Tena y Alvarez-Ossorio,
personalmente y desde las páginas de "Blanco y Negro" y "ABC".
En el próximo comentario seguiremos aportando datos demostrativos de los perjuicios
causados a la economía andaluza durante el Régimen anterior, para ayudar a la
industrialización del País Vasco, Barcelona y Madrid. Unos perjuicios que, en el caso
del algodón cultivado en el Valle del Guadalquivir, tuvieron desastrosas consecuencias,
pues arruinaron el cultivo y la industria transformadora. Por lo menos, que se sepa por
las actuales generaciones cómo nos maltrataron.
Nicolás SALAS
DEUDA HISTORICA (IV)
EN los primeros años sesenta, desde la cúspide del Régimen se animó a los labradores y
empresarios andaluces para que intensificaran tanto el cultivo de algodón como las
industrias desmotadora y textil, con objetivos sociales y económicos; es decir, para
imponer cultivos que necesitaran mucha mano de obra campesina, e industrias
transformadoras que proporcionaran valores añadidos a nuestros productos.
Fue el general Franco el principal valedor de la política recuperadora de la riqueza
algodonera, con raíces ancestrales árabes. Y los labradores andaluces se prestaron de
muy buena gana a intensificar el cultivo de algodón, y formaron cooperativas y empresas
para desmotar la flor y aprovechar la simiente, que supuso la inversión de cientos de
millones de pesetas de la época. Los labradores y empresarios andaluces creyeron de buena
fe en la necesidad de producir "oro blanco" y olvidaron pasadas aventuras
negativas. La más dolorosa de todas, el calvario padecido por Hytasa (Hilaturas y Tejidos
Andaluces, S.A.)
En efecto, a finales de la guerra civil, se fundó Hytasa por un grupo de animosos
empresarios agrarios e industriales y mercantiles, con varios objetivos: producir tejidos
básicos (lienzos, tergales) para afrontar la escasez; hacerlo con algodón andaluz; y
liberar a los labradores de las servidumbres y abusos de la industria textil catalana.
Naturalmente, Hytasa fue pronto sometida a todo tipo de arbitrariedades tanto desde la
propia industria textil catalana como desde una Administración Central dominada por
aquellos. Y el resultado fue que Hytasa apenas si pudo levantar cabeza, hasta que se
produjo su ruina.
Durante gran parte de los años sesenta, el algodón volvió a ser riqueza agraria
nacional. Los labradores y empresarios andaluces, invirtieron grandes sumas en modernizar
el cultivo y la recogida, en crear desmotadoras e industrias derivadas. Un éxito, como se
demostró en las dos Fiestas Nacionales del Algodón, celebradas en Barcelona y Utrera.
Pero otra vez, desde la Administración Central, se sacrificó a la agricultura y a la
agroindustria andaluzas para beneficiar a la España industrial de Madrid, Bilbao y
Barcelona. Resulta que para vender en el extranjero camiones y tractores Barreiros, aperos
y máquinas herramientas vascas y catalanas, y textiles barceloneses, había que hacerlo a
cambio de cobrar en especies. Y la principal era el algodón egipcio, el más barato del
mundo y con fibra más larga.
Luego para exportar productos industriales españoles, se sacrificó el algodón andaluz,
y quienes apostaron por apoyar la política agraria del Régimen, fueron a la ruina. Una
ruina que se llevó por delante muchas empresas y esperanzas. ¿Quiénes se acuerdan ya de
aquellos episodios antiandaluces? ¿Quiénes reconocen aquel nuevo sacrificio en favor de
la España industrial?
Nicolás SALAS
DEUDA HISTORICA (V)
TERMINAMOS el anterior alcance recuperando la memoria histórica sobre la ruina algodonera
de los años sesenta, provocada por el comercio exterior de Estado, que para vender
productos industriales nacionales sacrificó el algodón andaluz a cambio del egipcio, que
era el más barato del mundo. De manera que la política agraria del Régimen que,
primero, animó a los labradores a intensificar el cultivo algodonero, y la creación de
empresas desmotadoras y anexas para el aprovechamiento de la simiente, después chocó con
los intereses industriales de la España septentrional, y como siempre, ganaron los del
Norte y perdieron los del Sur, que nunca crearon problemas independentistas.
Sembrar algodón llevaba implícito utilizar mucha mano de obra campesina. También se
promovieron otros cultivos industriales, como la remolacha y el tabaco. Y con ambos
productos se repitió, aunque en menor escala, la misma situación injusta del algodón,
sin que importara al Estado provocar la "revolución silenciosa" de la
emigración. Todo lo contrario: los emigrantes aliviaron las tensiones sociales en las
zonas rurales y además aportaron divisas, naturalmente, para industrializar el Norte. A
cambio de la ruina tabaquera y remolachera, se hicieron grandes negocios directos e
indirectos admitiendo los productos cubanos, para poder exportar vehículos y máquinas
herramientas y tejidos. El Ministerio de Agricultura siempre fue marginado por los
Ministerios de Industria y Comercio.
Los créditos oficiales fueron otro exponente de la discriminación andaluza en favor de
la España septentrional. Una sola empresa navarra, la tristemente famosa Matesa, recibió
durante varios años más miles de millones de pesetas en créditos oficiales que todas
las empresas juntas de las ocho provincias andaluzas. Un escándalo que los medios de
comunicación septentrionales consideraron normal y no le dedicaron nunca ni una palabra.
Por el contrario, a este ABC el Gobierno le censuró la sección "Números
Cantan", con mi firma, en la que exponía semanalmente los datos esclarecedores de
los abusos cometidos con nuestra tierra por la Administración Central.
Fruto de aquella censura y por iniciativa del editor don José Manuel Lara, escribí mi
libro titulado "Andalucía: los siete círculos viciosos del subdesarrollo",
publicado por la Editorial Planeta en 1972. En su mayor parte, los capítulos se formaron
con los artículos prohibidos por la censura en Sevilla.
La falta de respeto a los andaluces tuvo numerosas maneras de expresarse, que hay que
conocer. Por ejemplo, con los servicios ferroviarios de la Renfe. Los andaluces heredamos
todo el material viejo reemplazado por el nuevo en las líneas de Madrid con Barcelona,
Bilbao y Valencia. Máquinas y vagones estrenados por las líneas del Norte terminaron sus
días en Andalucía.
Nicolás SALAS
DEUDA HISTORICA (VI)
NOS llegan testimonios de asombro por las verdades como puños que estamos
recordando en esta columna, sobre la deuda histórica auténtica que puede esgrimir
Andalucía, tan desconocida por las actuales generaciones y tan subvalorada por una gran
parte de los políticos actuales, que dicen defender los intereses andaluces y tan mal les
sienta que desenmascaremos su ignorancia histórica y su falta de eficacia. Una situación
que les permite lucrarse de la falta de formación histórica del pueblo.
De las generaciones actuales recibimos ánimos, porque tienen necesidad de conocer las
realidades socioeconómicas andaluzas, y de esos políticos antes indicados, nos llega su
rechazo, sus propósitos de silenciarnos, de desacreditarnos, porque para ellos nunca es
momento oportuno de decir la verdad.
A lo sucedido durante el Régimen anterior, desde el final de los años treinta hasta el
tardofranquismo, con las producciones agrarias andaluzas y de la Baja Extremadura, que
permitieron comer a la España deshecha por la guerra civil, más el sacrificio de las
agriculturas y ganaderías meridionales en favor de la industrialización de la España
septentrional; más el uso injusto de las remesas de divisas de nuestros emigrantes; más
la imposición de precios políticos en los alimentos básicos para poder ofrecer el
turismo más barato de Europa; más la arbitraria concesión de los créditos oficiales en
favor del Norte, donde una sola empresa dispuso de más dinero barato que todas las
empresas andaluzas juntas; más el abuso de la Renfe en la utilización del material
nuevo; más la ruina del algodón provocada para poder exportar productos industriales;
más el expolio minero; más un largo etcétera, tenemos que recordar que, con la
democracia, no sólo se mantuvo la discriminación andaluza sino que, en materia de
viviendas, fuimos otra vez perdedores, porque se cerraron los cupos.
En efecto, la Administración Central se volcó con Sevilla después de la catástrofe del
Tamarguillo y surgió la ciudad de las barriadas. Pero hay que recordar que, pese a la
enormes ayudas para construir viviendas sociales, no llegamos a lograr las cifras que
antes y durante el proceso de crear la nueva Sevilla, disfrutaron varias capitales de la
España septentrional, que no tuvieron catástrofes ni fueron nunca ciudades con refugios,
como Sevilla, vergüenza de España durante los años sesenta y setenta.
En materia de carreteras, sucedió lo mismo. Andalucía y Extremadura fueron las últimas.
Cuando ir desde Sevilla a Málaga, pongamos por caso, era una aventura, Barcelona dispuso
de la primera autovía española, la de Castelldefels. Durante todo el franquismo, Sevilla
tuvo dos puentes nuevos; en cinco años de socialismo, se construyeron nueve puentes
básicos que debieron de ser hechos muchos años antes.
Nicolás SALAS
DEUDA HISTORICA (VII)
LA España septentrional no admitió nunca que la España meridional pudiera contar con
industrias básicas, de cabecera, como la siderurgia. De manera que la mitad Sur de la
Península tuvo y tiene que depender del hierro y el acero producidos en el Norte, con el
encarecimiento de los costes por los transportes hasta las zonas de consumos más
alejadas. Esta situación fue determinante en los años sesenta, cuando desde la misma
Ensidesa se propuso crear la IV Planta Siderúrgica Integral en un lugar del Sur, tanto
por imperativos de mercados como de estrategia militar.
Pero desde el primer momento, Altos Hornos se opuso a la localización meridional y contó
con el apoyo de la Administración Central, principalmente los ministros
"lopeces", que al final se llevaron la citada planta a Sagunto, para el buen
negocio de los empresarios vizcaínos y su factoría levantina.
Entonces se despreció el bien común nacional en aras de los intereses industriales del
Norte. La IV Planta Siderúrgica Integral hubiera equilibrado el mapa industrial español
y, además, habría sido más barata su fundación, comenzando por el costo de los
terrenos, que en la provincia de Cádiz eran de dehesas y en Valencia de frutales, aparte
de otras circunstancias de transportes de minerales, etc.
Lo cierto es que, primero, el Régimen anterior no recuperó el proyecto del primer Centro
Minero-Metalúrgico de Andalucía y Extremadura, creado por la Dictadura de Primo de
Rivera a instancias del ingeniero César Serrano Jiménez, padre del inolvidable
"Hijo Adoptivo" de Sevilla el general Luis Serrano de Pablo, que hubiera
recuperado la historia industrial andaluza, pionera en El Pedroso, en 1817, de la
fabricación de hierro. Y en segundo lugar, dejó inédito el descubrimiento en el Sur de
Badajoz y Norte de Huelva y Sevilla, de uno de los mayores yacimientos férricos del
mundo, aún sin explotar.
Mientras en Madrid, Bilbao y Barcelona se cuestionaba el coste del entonces proyectado
Canal de Navegación Sevilla-Bonanza, la industria siderúrgica vasco-asturiana recibió
en subvenciones más de cinco mil millones de pesetas de los años sesenta, por cuenta de
las producciones concertadas; es decir, casi lo que costaba el citado canal.
Ya durante la democracia, sólo Hunosa ha recibido más ayudas estatales que todos los
parados agrícolas de Andalucía y Extremadura juntos. Y encima, los meridionales pagamos
en el recibo de la energía eléctrica las ayudas al carbón norteño, cuando en los
mercados extranjeros lo tenemos más barato y con más calorías. La diferencia está en
que, mientras los tertulianos de Madrid no desaprovechan ocasión para criticar el
"voto cautivo" andaluz, no tienen valor para opinar sobre el "voto
cautivo" asturiano. Saben que la mayoría de los andaluces no se dan por enterados.
Nicolás SALAS
DEUDA HISTORICA (VIII)
LA más grave de las discriminaciones sufridas por Andalucía, con ser decisivas las de
tipo socioeconómicos, fue la educativa. La falta de escuelas primarias y de
politécnicas, de Institutos y Universidades, ha provocado daños irreparables a decenas
de generaciones andaluzas, condenándolas al analfabetismo, el subempleo, el paro y la
emigración.
Desde el último tercio del siglo XIX, por poner un tope, y sobre todo durante el siglo
XX, y más aún en el Régimen anterior, hasta la llegada de la democracia, Andalucía ha
sido víctima del crimen social más execrable: la condena al analfabetismo de un
porcentaje enorme de niños. Recordemos que mediado los años sesenta, la capital y
provincia sevillanas tenían más de sesenta mil niños sin escolarizar. Y que el conjunto
andaluz figuraba con los porcentajes de analfabetos más altos de España. Todo lo
contrario que la España septentrional, que contó siempre con las mayores dotaciones
económicas "per cápita" para escuelas e Institutos y formación profesional.
Las provincias más antifranquistas, fueron las más beneficiadas por las inversiones y
ayudas estatales durante le Régimen anterior, cuyas Administraciones tuvieron siempre sus
mandos intermedios decisivos en manos de catalanes y vascos. Un Régimen que nunca valoró
ni agradeció, que Sevilla hizo posible el éxito inicial del Alzamiento Militar de 1936.
Sin el triunfo increíble de Queipo de Llano y aquel puñado de sevillanos; sin Tablada,
las Maestranzas de Artillería y Aérea, la Pirotecnia y la Fábrica de cañones, no
hubiera podido resistir el Ejército de Franco los tres primeros meses de guerra. Y sin la
agricultura y ganadería, la minería, la aceituna, el aceite y los vinos andaluces,
tampoco hubiera habido materia de trueque para tener carburantes y material bélico,
además de alimentos para las tropas. Todo ni agradecido ni pagado...
Pues, bien; esas provincias norteñas que fueron clasificadas como traidoras por el
Régimen, recibieron los máximos beneficios. La muestra fue palpable durante décadas,
con Vizcaya, Guipúzcoa y Alava, en los primeros puestos de las rentas por personas, hasta
que Madrid tomó el relevo. Por el contrario, siete de las ocho provincias andaluzas
estuvieron en la cola de la tabla clasificatoria de las rentas provinciales.
La emigración andaluza produjo divisas, como ya adelantamos en anterior comentario,
usadas para industrializar el Norte, pero también se convirtió en elemento positivo en
otros aspectos básicos. En primer lugar, evitó la conflictividad social en las zonas
rurales andaluzas; en segundo, facilitó mano de obra dócil y con escasa formación
profesional que ocupó los puestos de trabajo más ingratos en las provincias de Madrid,
vascas y catalanas; más mano de obra joven para la industria norteña básica y
manufacturera.
Nicolás SALAS
DEUDA HISTORIA (IX)
EN Sevilla, en el salón del Almirante de los Reales Alcázares, escuchamos decir al
señor Pujol, que la economía catalana no dependía del mercado español, que ellos
exportaban al exterior más del cuarenta por ciento de su producción y consumían otro
tanto en su propia comunidad, siendo escasa y asumible las ventas al resto de España.
Bueno, él no dijo comunidad, sino nación catalana; ni España, sino Estado español.
Tuvimos que mordernos la lengua para evitar disgustos en aquel acto cultural organizado
por la Fundación Cristóbal Colón, ante la desfachatez del personaje, que creyó que
estaba hablando ante analfabetos. Fuimos muchos los que apreciamos la manipulación de la
historia socioeconómica por parte del señor Pujol, con desparpajo y arrogancia. Lo que
siempre hace, porque sabe que nadie le va a contestar, por ignorancia o por respeto
humano, e incluso por miedo.
Recuerden cuando el pasado mes de octubre, en Televisión y Radio Nacional de España dijo
que la Fiesta de la Hispanidad, que él rechazaba, era franquista. Más analfabetismo
histórico es imposible. La Fiesta de la Raza se creó en 1918 y a instancia de un obispo
sudamericano descendiente del País Vasco.
Desde el final de la guerra civil, por poner la frontera más cercana, toda España ha
sido mercado cautivo de los intereses catalanes y vascos. Ya comentamos en esta columna lo
ocurrido con el algodón andaluz, llevado a la ruina por las exportaciones vasco-catalanas
a cambio de algodón egipcio. Un caso sangrante, pero no único.
Durante el Régimen anterior, los productos vascos y catalanes disfrutaron de la mayor
ayuda estatal de la Historia de España. Nunca se llegó a tanto, aunque siempre gozaron
de privilegios. Recordemos, por ejemplo, como la Administración Central arruinó a la
industria férrica andaluza, la primera de España, mediado el siglo XIX, ayudando
descaradamente con aranceles al carbón y la industria norteños cuando se produjo el
cambio de carburante, el abandono de la leña. Y además, retrasando el tendido del
ferrocarril entre Peñarroya y Málaga, que pudo salvar las ferrerías fundadas por Manuel
Agustín Heredia.
En las décadas más recientes, no es ningún secreto que, pudiendo abastecerse España en
los mercados exteriores, con mejores precios e idénticas calidades, estuvo obligada a
comprar los productos catalanes y vascos. Y no sólo tuvo Cataluña el cuasimonopolio en
el sector textil, sino que hizo la vida imposible a la sevillana Hytasa.
Los catalanes y vascos no nacionalistas, los que se sienten españoles por catalanes y
vascos, saben que los nacionalismos minoritarios están llevando a sus Comunidades a un
callejón sin salida y de casi imposible retroceso. Ellos saben que viven del resto de los
españoles.
Nicolás SALAS
DEUDA HISTORICA (y X)
LLEGAMOS al final, pero no porque hayamos agotados los asuntos valorados como deudas
históricas, de los que aún quedan bastantes por recordar; ponemos punto final, al menos
por ahora, para ver como reaccionan los que niegan a nuestra Andalucía el pan, el agua y
la sal; es decir, el Partido Popular y Convergencia y Unión, cuyos votos escribieron el
día 15 de diciembre de 1998, en el Senado, una de las páginas más negras de la
democracia española.
Parece mentira que puedan tener tanto impudor y tanta ignorancia histórica, las derechas
centralistas y las derechas nacionalistas. Partido Popular y Convergencia y Unión, han
igualado a la UCD en desprecio a la inteligencia andaluza. Los ucedeos, con aquella
papeleta nefasta del referéndum de 1980, símbolo de una actitud irracional contra la
región más española que autonómica, y los primeros con la unión de sus votos para
negarle a los andaluces dos derechos indeclinables: el derecho a ser reconocido su censo
de habitantes real en 1996, frente al de 1988, cuando ya estamos en 1999; y el derecho a
exigir la reparación de daños recibidos por errores administrativos. ¡Pues anda que si
llegan los andaluces a exigir la verdadera deuda histórica! (¡Si Andalucía contara con
un Arzallus o un Pujol, qué distinto sería todo!)
Como bien han dicho varias veces en voz alta, en el mismo Madrid, los empresarios
andaluces capitaneados por don Rafael Alvarez Colunga; como ha subrayado ABC al menos en
dos ocasiones; como nosotros mismo hemos escrito en esta columna, el reconocimiento previo
del censo real de habitantes andaluces, es de sentido común, de justicia, algo
indiscutible, y además, una demostración de buena voluntad política que dejaría a la
Junta de Andalucía sin argumentos para negarse a iniciar las conversaciones sobre el
sistema de financiación autonómica. Decir, como se ha dicho por dirigentes del Partido
Popular, después de votar en contra en el Senado, que el asunto deben decidirlo las
restantes Comunidades Autónomas, es tan estúpido como poner a votación la existencia de
Dios, como hizo el Ateneo madrileño durante la II República. ¿Dónde está escrito que
el hecho demográfico tenga que ser votado para decidir su realidad humana? Ganas que
tienen la gente de hacer el ridículo.
El día 9 de agosto de 1996, recordé en los Reales Alcázares, en el discurso de homenaje
a Blas Infante, -ante algunos políticos que no ocultaron su rechazo a mis palabras-, que
no sólo en España se desconocen las realidades andaluzas; que también en la propia
Andalucía las luchas partidistas anteponían sus propios intereses a los comunes
andaluces.
En 1916, don Francisco de las Barras de Aragón publicó un texto básico que demostraba
que la única región española que podía ser nación aparte, era Andalucía. Los valores
naturales de entonces se han enriquecido.
Nicolás SALAS
La maldición conservadora
SIGUIENDO el hilo de la historia, resulta que en España no han existido casi nunca las
derechas. De manera que lo que podría parecer un fenómeno sociopolítico nuevo, nacido
durante el tardofranquismo y consolidado en la transición hacia la democracia, es en
realidad una constante histórica, al menos durante todo el siglo XX.
Aquí, ahora mismo, las izquierdas han logrado su éxito más positivo al conseguir que
las derechas se avergüencen de sí misma. Tenemos en el Partido Popular una formación de
derecha que pretende ser de centro, y tuvimos en la UCD una coalición de partidos donde
las izquierdas estaban encantadas de serlo y las derechas lo ocultaban, como queriendo ser
perdonadas.
Lo peor es que los partidos votados por las derechas se empeñan en hacer política de
izquierdas, con la pretensión de ganárselas en las urnas, lo que es un empeño tan
pernicioso como inútil. Eso es no tener ni repajolera idea de cómo actúan los votantes
de izquierdas, que son fieles a sus siglas y nunca se han
dejado llevar por los adversarios ideológicos.
La derecha es una opción democrática tan legítima como la que más, pero en este país,
al contrario que en todo Occidente, ningún partido declara a pecho descubierto que es de
derecha, comenzando por el Partido Popular, demostrando así un complejo de inferioridad y
unas pretensiones falsamente progresistas que no engañan a nadie. Y lo que es peor, dando
por sentado que el progresismo es patrimonio de las izquierdas, lo que es absolutamente
falso.
Lo que sucede con los partidos políticos se repite en el periodismo de opinión y en la
literatura. Se pueden contar los periodistas y escritores españoles que admiten ser de
derechas, al margen del ejercicio independiente de su profesión. Y en la misma sociedad
resulta curioso como gente conservadora de hecho presume de izquierdas o se enmascara en
un centrismo inexistente, que fue útil en un tiempo determinado, pero que ahora mismo no
arrastra voluntades.
Las derechas no dieron la cara en momentos claves de la historia de España. Por ejemplo,
en las elecciones que dieron el triunfo al Frente Popular, a sabiendas de que supondría
el final de la II República. El 14 de abril de 1931 y el 18 de julio de 1936 fueron dos
esperanzas frustradas.
Nicolás SALAS
8 octubre 1999
Políticos sin urbanidad
FUE el pasado 26 de julio durante la toma de posesión de la nueva Corporación
Provincial, pero lo que vamos a contar no es nuevo ni dejará de repetirse en nuestro
ámbito político. Resulta que a dicho acto sociopolítico fueron invitados y acudieron
las primeras autoridades militares sevillanas. Y acudieron como está mandado, es decir,
de uniforme total, respetando rigurosamente las normas sin tener en cuenta la temperatura
veraniega. Las citadas autoridades ocuparon los lugares preferentes que impone el
protocolo administrativo. Y llegó la hora de los discursos tanto del flamante presidente
de la Diputación, como de los portavoces de los partidos políticos presentes en la
Corporación.
Los numerosos invitados al acto se quedaron perplejos cuando uno de los nuevos capitulares
de Izquierda Unida tomó posesión como diputado sin respetar las normas de aceptación,
es decir, jurar o prometer según los textos reglamentarios. Este buen señor se inventó
una fórmula personal y se la aceptaron por omisión o ineptitud de los responsables de la
mesa.
Y comenzaron los parlamentos de los portavoces. Primero habló don Manuel Copete (Psoe),
que saludó protocolariamente a las autoridades civiles, a los partidos políticos, y se
saltó sin pudor a las autoridades militares. El mismo comportamiento tuvieron los
representes del PA, doña Mar Calderón; de Izquierda Unidad, don Juan Holgado y el mismo
presidente de la Diputación, don Luis Navarrete. Para todas estas personas
representativas del pueblo sevillano, no existieron, no estaban allí físicamente,
cumpliendo sus deberes sociales, los capitanes generales de Tierra y Aire, don Juan
García Martínez y don Eduardo González Gallarza, respectivamente; ni el comandante
militar de Marina, don Juan Eugenio Guitart Vadillo, ni siquiera el delegado provincial
del Ministerio de Defensa, el civil don Fernando Abancéns.
Algunos invitados mostraron su extrañeza por este comportamiento desconsiderado, pero
confiaron en que don Ricardo Tarno, portavoz del Partido Popular, cumpliría con el
mínimo deber de cortesía hacia las representaciones del Ejército español. Buen chasco
se llevaron, porque el señor Tarno hizo lo mismo que los demás colegas, es decir,
demostrar su falta de respeto hacia los militares, ignorándolos, después de haberles
invitado al acto. O sea, que no tienen educación.
Esto sucede por haber eliminado de las escuelas los tratados de urbanidad.
Nicolás SALAS
9 agosto 1999
Andalucía pierde por goleada
PARA Andalucía la educación debe ser asunto capital. Nuestro principal problema social
fue siempre la enseñanza tanto la elemental como la media y universitaria, y no digamos
la profesional. Un asunto que debería de estar en el temario del Parlamento de Andalucía
si los partidos políticos tuvieran la sensibilidad necesaria para defender los intereses
de los andaluces.
Sobre la valoración de la enseñanza, escuchamos decir al rector de la Universidad de
Huelva, el profesor Antonio Ramírez de Verger, que las tres valoraciones sociales que
deben tener prioridad para las autoridades, comienza en la sanidad pública, continúa con
la atención a los discapacitados y luego sigue la enseñanza. De manera que salud y
formación deben ser factores preferentes.
Pero lo mismo que a los diputados autonómicos y nacionales les importa poco que el
Gobierno del PP tenga un trato discriminatorio para los andaluces en el asunto del Ave
Córdoba-Málaga, respecto al Ave que desde Barcelona unirá a todas las capitales
catalanas, también en el caso de la dotación económica por alumno universitario los
diputados autonómicos y nacionales se olvidan de defender los intereses de nuestra
Comunidad.
Una sola Universidad catalana, la Pompeu Fabra, recibe 781.604 pesetas por alumno
matriculado, frente a las 265.493 de la Universidad de Almería, o las 301.574 de la
Universidad de Sevilla, por el mismo concepto.
La media andaluza en inversiones por alumnos universitarios se mantiene bastante por
debajo de la media nacional, lo que supone un contrasentido teniendo en cuenta que las
autoridades dicen valorar la enseñanza como objetivo prioritario. En Cataluña, las siete
Universidades tienen una media de 397.305 pesetas invertidas por alumno, y en las Islas
Baleares suma 445.483 pesetas. Las nueve universidades andaluzas tienen asignadas las
siguientes dotaciones: Almería, 265.493; Jaén, 268.669; Huelva, 271.327; Málaga,
272.891; Pablo Olavide, 299.487; Sevilla, 301.575; Granada, 336.391; Cádiz, 374.220, y
Córdoba, 426.015 pesetas.
Si comparamos los datos de Andalucía y de España con la media europea, que es de 975.000
pesetas por alumno, entonces hay que llorar lágrimas como melones.
Nicolás SALAS
7 enero 2000
La herencia del señor Pimentel
DON Manuel Pimentel, todavía ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, ha decidido
retirarse de la política activa y lo hace con un palmarés brillante, sólo ensombrecido
por la Ley de Extranjería salida de las Cortes con el rechazo de su propio partido, hasta
el punto de que don José María Aznar se ha apresurado a declarar que la citada Ley
sería reformada por el próximo Gobierno. No cabe, pues, más explícita desautorización
de la actuación del ministro en este asunto concreto que está llamado a provocar
polémicas. Si no fuera por la cercanía de las elecciones generales, incluso podría
haber acarreado su dimisión.
Los voceros del PP han subrayado los factores positivos tanto del citado político como de
los méritos de su retirada, pero han callado los entre bastidores del trío formado por
él mismo, doña Amalia Gómez y don Javier Arenas, base del poder andaluz en Madrid, y el
rechazo que desde los primeros momentos tuvieron que soportar en la calle Génova tanto
por parte del aparato del partido como de los señores Casco y Rato y sus seguidores.
Sobre los citados entre bastidores habría que contar cosas, especialmente las
relacionadas con la candidatura del PP para las autonómicas andaluzas, que en principio
estaba reservada para doña Amalia Gómez con el apoyo de Javier Arenas y luego pasó a
doña Teófila Martínez, apoyada por don Rodrigo Rato.
Los citados voceros del PP no ha dicho ni una palabra de los problemas planteados en el
partido por la Ley de Extranjería apoyada sin rodeos por el ministro, y puestos a lavar
la cara de la situación incluso arremeten contra don Javier Arenas. En efecto, don Jaime
González afirmaba en un comentario publicado en estas páginas que el señor Pimentel
había "llevado a buen término el "marrón" que le dejó don Javier
Arenas, su amigo del alma", en el Ministerio de Trabajo. Que sepamos, el señor
Arenas lo que hizo fue dejar consensuada por primera vez la política sindical. Y en
relación con la bajada de la tasa de desempleo, el señor Rato ha dicho que es el
resultado de la política económica global del Gobierno.
Además de los problemas subrepticios que podrían dar la cara en el próximo Congreso del
PP andaluz, lo que más preocupa en la Moncloa es la herencia envenenada de la Ley de
Extranjería a seis meses vista.
Nicolás SALAS
21 enero 2000
Jóvenes cachorros, viejos vicios
LA política española actual nos ofrece algunas circunstancias singulares propias, es
decir, sin antecedentes en otras etapas democráticas, incluso en tiempos de dictaduras. Y
desde luego en comparación con otros países. Una de ellas es la pérdida del pudor por
parte de bastantes políticos. Un buen ejemplo lo tenemos en que las dimisiones son casos
excepcionales; o sea, que en nuestra democracia no hay quien dimita como norma de
conducta.
Repasando las noticias de los últimos años, vemos que mientras en otras naciones se han
producido sonadas dimisiones por casos de corrupciones administrativas, sucesos
relacionados con alimentos perjudiciales para la salud o comportamientos contrarios a la
moral, aquí no tenemos noticia de que nadie haya dimitido por casos parecidos. Podemos
poner como ejemplo las dimisiones de políticos por infidelidades matrimoniales, por los
pollos y vacas venenosos, por tráfico de influencia, por desorden de determinados
servicios públicos, etc.
En España, el responsable del caos de los aeropuertos, no sólo sigue en su puesto, sino
que le echa la culpa a terceros. Se han producido miles de millones de pérdidas y nadie
ha respondido. Y podríamos poner numerosos casos en que los responsables de los problemas
sociales y económicos, ni se inmutan ni los cesan ni les piden explicaciones.
Pero hoy nos interesa señalar otros casos de impudor precisamente en quienes más
obligados están a dar ejemplo de autoridad moral, es decir, los jóvenes políticos, los
que en teoría deberían regenerar la política. Esos que, según dicen sus jefes, son la
esperanza del próximo siglo. Y de los que cuentan y no acaban sus virtudes juveniles,
como si el hecho de ser joven llevara acompañado con seguridad cierta el talento, la
educación y la experiencia.
¡Apañados estamos con gran parte de los llamados jóvenes cachorros de los partidos! A
su lado, los jabalíes de la II República parecen ursulinas. Al menos los Pérez
Madrigal, Pieldain, Albiñana y otros, tenían ingenio, imaginación para molestar a sus
adversarios políticos, y daban motivos a Wenceslao Fernández Florez para lucirse en sus
acotaciones parlamentarias en ABC.
Ahora faltan ingenio y educación y sobran mal estilo y petulancia. Hay algunos jóvenes
políticos que buscan el titular de Prensa a cualquier precio, basándose en
agresividades, arrogancias, con insolencia y desprecio de terceras personas. No tienen
pudor de ofrecer lo que nunca podrían cumplir, ni de pontificar sobre lo que ignoran. Se
creen los amos del mundo sólo por ser jóvenes, sin pensar que la juventud es un estado
dinámico, casi un soplo en la vida.
Lástima de sangre joven mal aprovechada. Y cuidado con estos personajes que acaban siendo
nefastos.
Nicolás SALAS
Los Remedios...¡sin remedios!
LOS Remedios no es ni barrio ni barriada, sino un batiburrillo urbano, arquitectónico y
sociológico que desde que surgió en los años treinta no encuentra un lugar definido en
la ciudad. Y encima, equivocadamente, los Ayuntamientos de izquierdas lo consideran el
feudo base de las derechas sevillanas y les hacen la vida imposible a sus pobladores. Y
para una vez que gobiernan las derechas, pues resulta que se portan con ellos todavía
peor que las izquierdas.
Pero sucede que en Los Remedios no sólo viven los residentes fijos, sino que al menos un
tercio de sus pobladores diarios son gentes que trabaja allí y reside en las barriadas
periféricas surgidas en los años sesenta. Luego está la población flotante, que es muy
importante. De manera que todos pagan por los "pecados ideológicos" de una
parte de los residentes. Porque tampoco se puede afirmar que todos los residentes voten al
Partido Popular. Sí podríamos decir que en Los Remedios cada vez tiene más fuerza el
"Partido Abstencionista". O sea, los que ya están desengañados.
Los Remedios ha sido siempre el sector preferido por la empresa concesionaria de la grúa,
que nunca ha sido, ni mucho menos, un servicio municipal al servicio de los ciudadanos,
sino un negocio mondo y lirondo que por razones ignotas cuenta con el apoyo de los
Gobiernos ya sean de derechas o de izquierdas. Y la grúa, utilizada como arma arrojadiza,
se aprovecha además de la productividad que supone tener un "coto de caza"
siempre bien nutrido y a pocos metros de la base.
Luego puede haber vehículos entorpeciendo el tráfico en media Sevilla, tanto en el
centro como las barriadas, que da igual. El "mercado" está en Los Remedios y
encima se aprovecha para dar "caña" a los votantes del mal llamado Partido
Popular. Transportes públicos, vigilancia, "movida", días feriados, son otros
aspectos que mortifican a los residentes, a los cuales ya les dijo el capitular del PP
encargado del barrio que tenían que aguantarse.
Cada vez hay más gentes que abomina de Los Remedios y que está dejando de visitar sus
establecimientos y oficinas. Cada vez hay más residentes que no votan, porque voten a
quienes voten, todas se las dan en el mismo lado. Los Remedios parecen no tener remedios.
Nicolás SALAS
3 diciembre 1999
Melonares piedra de escándalo
EL pantano de Melonares tuvo mala suerte desde sus comienzos con los políticos en el
poder, los socialistas; los políticos en la oposición, todos los demás partidos; y de
manera especial, con los seudoecologistas.
Los primeros, después de hacer un esfuerzo excepcional y sin precedentes en favor de
Sevilla hasta desembocar en la Exposición Universal de 1992 y sus anexos, dejaron sin
hacer o, por lo menos, en vías de ejecución, el pantano de Melonares con el que se
evitaría la escasez de agua a más de un millón y cuarto de ciudadanos. Podemos decir
que el pantano de Melonares fue la guinda que faltó al pastel magnífico e histórico con
que el POSE con mando en las cuatro Administraciones -nacional, autonómica, provincial y
local- puso a Sevilla y su área metropolitana por anticipado en el siglo XXI.
Los segundos, los partidos en la oposición, no movieron un dedo a favor de Melonares,
empezando por el PP y terminando por Izquierda Unida, que si actuaron fue en apoyo de los
seudoecologistas.
Estos presuntos defensores de la naturaleza dejaron sentado que un nido de pájaros es
más importante que la vida de las personas. Pero ellos no tienen toda la culpa del daño
que hacen, sino los seudopolíticos que aceptan su dictadura. Los utópicos
"verdes" han paralizado infinidad de empresas, proyectos forestales, la autovía
de Matalascañas, etc. etc. Y ahora quieren clausurar el complejo minero de Aznalcóllar y
que el Estado les busque otro trabajo a los dos mil empleados que se quedarían sin
empleo. Genialmente estúpido.
Es verdad que los socialistas cometieron un grave error al dejar sin hacer el pantano de
Melonares, con proyecto iniciado en 1989. Pero ahí están los testimonios de doña
Soledad Becerril como alcaldesa de Sevilla para demostrar que su partido, el PP, hizo
exactamente lo mismo desde 1996 hasta que llegó el tiempo preelectoral. No tiene, pues,
razón don Javier Arenas Bocanegra cuando utiliza el pantano de Melonares como piedra
arrojadiza contra los socialistas. A quienes tiene que pedirles cuenta es a don Rafael
Arias Salgado y a doña Isabel Tocino, que dejaron a la señora Becerril con la espalda al
aire electoral. Y lo pagó el PP.
Nicolás SALAS
14 enero 2000
Alucinaciones (Sequía)
RESULTA que los sevillanos sufrimos las consecuencias de las dos últimas sequías y ahora
nos enfrentamos a la tercera, con idéntico panorama. O sea, que los sevillanos han sido
tomados a pitorreo, primero, por el Gobierno del Partido Socialista, y ahora por el del
Partido Popular. Tal para cual. Decepcionante.
Los socialistas no construyeron a tiempo el pantano de Zufre. Ahora, los mal llamados
populares tampoco han construido el pantano de Melonares, que los socialistas debieron
construir. El PP tuvo en su mano ponerle la guinda a la Expo-92 realizando la obra de
infraestructura básica que podría garantizar el abastecimiento de agua a Sevilla capital
y parte de su provincia, a más de un millón doscientos mil habitantes. Pero no lo han
hecho, como sabe todo el mundo, negando sus propias palabras.
El Gobierno del señor Aznar ha tenido tres años para solucionarles el problema del agua
a los sevillanos, y, al mismo tiempo, darle una lección a los socialistas que gobiernan
la Junta de Andalucía. Pero su ministro de Fomento, don Rafael Arias Salgado, no ha
querido hacerlo. El PP, además del asunto Melonares, ha tenido otros temas de gran
impacto electoral, como el "metro", la autovía de Extremadura, etc., que
podrían haberle dado muchísimos votos. Sin embargo, el Ministerio de Fomento no ha
tenido en cuenta ni las promesas electorales ni las realidades de la sequía.
Consultamos la hemeroteca y podemos leer las muchas declaraciones de los políticos del PP
contra los socialistas por no haber hecho el pantano de Melonares, y las promesas de
buscar soluciones a la sequía. No sólo defendieron públicamente la urgencia del pantano
de Melonares sino que ofrecieron desaladoras en tiempo récord. Pero no han cumplido nada
de lo que dijeron que era imprescindible.
¿Acaso el Gobierno del PP no ha tenido dinero para salvar a los sevillanos de las
restricciones de agua? Podemos afirmar que no le faltado dinero para grandes obras
públicas en Cataluña. Don Rafael Arias Salgado, siguiendo las directrices de su jefe, el
señor Aznar, le ha concedido a don Jorge Pujol todo lo que éste le ha exigido. Dos
ejemplos los tenemos en las generosas financiaciones de la prolongación del metropolitano
de Barcelona y del canal de riego que atravesará la región. En total, más de sesenta
mil millones de pesetas, frente a los doce mil del pantano de Melonares que acabaría con
las restricciones en Sevilla.
Ahora leemos en ABC las declaraciones de la alcaldesa y del secretario general del PP, y
resulta que el pantano de Melonares depende de la Unión Europea. Pero esto es alucinante.
Durante nuestra larga vida profesional hemos conocido innumerables muestras de cinismo
político, pero nunca como en este caso. A ver si esta vez los electores tienen buena
memoria...
Nicolás SALAS
19 mayo 1999
Parásitos de la democracia
LOS Partidos Políticos ya no tienen excusas para negarse a la reforma electoral. Los
escándalos que están produciéndose con los pactos después de los comicios municipales
y autonómicos del 13 de junio pasado, han superado todo lo sucedido en pasadas
elecciones. Y además con dos testimonios expresivos de la sociedad española: la alta
abstención y el elevado número de votos en blanco. Una situación que repercute
negativamente en la economía y que afecta al empresariado, sobre todo al pequeño y
mediano, que sufre las consecuencias en sus relaciones administrativas afectadas por los
pactos de intereses.
Ha sido claro y contundente el rechazo de la sociedad a unos partidos que han secuestrado
la voluntad popular con pactos de intereses y reparto de poderes. Sin rebozo han sido
objeto del deseo las delegaciones con poderes socioeconómicos, empezando por Urbanismo y
continuando por las relacionadas con obras y servicios, instalaciones deportivas, etc.
Otro motivo de rechazo social ha sido la decisión de subirse los sueldos alcaldes y
concejales, en una espiral injustificada y discriminatoria para los funcionarios
municipales y la sociedad en general. Una actuación en la que podrían estar implicados
algunos partidos políticos beneficiarios de parte de los sueldos. Resulta inadmisible
que, mientras los ciudadanos deben ajustar sus alzas salariales a las normas establecidas
por los Gobiernos y empresas, vinculadas al Indice de Precios del Consumo o la propia
productividad, los políticos se autoconceden aumentos en porcentajes escandalosos,
incluso superiores al treinta por ciento. Y sin cortapisas ni normas oficiales,
sencillamente por decisión propia, incluidos los concejales de la oposición.
La reforma electoral es necesaria y urgente, para acabar con los abusos actuales. Los
concejales y diputados deben estar vinculados a los electores por distritos y con listas
abiertas. Los alcaldes deben ser elegidos directamente, incluso en segunda vuelta, por los
ciudadanos para acabar con los trapicheos de los pactos. Los sueldos deben estar regulados
según las características de los municipios. Alcaldes, concejales y diputados, deben
estar sometidos a controles laborales, con horarios y funciones, como todo el que trabaja
por cuenta ajena. Y nadie debería cobrar más de lo que ganaba en su actividad
profesional. La política es un servicio, no un negocio.
Nicolás SALAS
30 julio 1999
Fin, por ahora, de la primera selección
de artículos publicados en "ABC" (Sevilla) con
dos textos que podrían considerarse
como proféticos.
Pobre libertad de expresión
DURANTE el pasado siglo el periodismo tuvo una dependencia política que limitó la
libertad de expresión y, por lo tanto, la defensa de los intereses comunes de la
sociedad. Los lectores podían comprar los periódicos afines a sus ideas políticas, cuya
existencia dependía de los dirigentes de los partidos políticos. De manera que nadie era
engañado y se compraba lo que se quería leer. Había periódicos con afiliaciones
implícitas o explícitas, y la mayoría pregonaba en su cabecera el ideario defendido. Y
no sólo los partidos políticos tenían sus periódicos, sino también los grupos
sociales con poderes fácticos, como los empresarios, la Iglesia, los militares, etc.
Durante el primer tercio del siglo XX surgieron grandes periódicos independientes, que
convivieron con los que seguían vinculados a intereses ideológicos. Fue un avance
positivo y protagonizaron una edad dorada del periodismo español. Luego, durante el
Régimen del general Franco, desapareció la libertad de expresión y floreció un
periodismo de trincheras con plumas de gran talento y valores literarios. Hay que
reconocer que durante los años cincuenta y sesenta, pese a la Dictadura, hubo periodismo
de categoría. Y en los años setenta surgió un periodismo de combate que puso en
evidencia a un tardofranquismo anquilosado.
Con la llegada de la democracia y la Constitución de 1978, volvieron las libertades al
periodismo. Y hubo un tiempo en que la libertad de expresión reincorporó a la vida
social una saludable luz y taquígrafos y hasta la televisión y radio públicas fueron
modelos de independencia. Todo ello sucedió durante los primeros tiempos de la UCD, hasta
que los submarinos del marxismo aprovecharon la buena fe y respeto democrático del
Gobierno de Adolfo Suárez para copar controles y tomar posiciones con vistas al futuro.
En efecto, con la llegada de los socialistas al poder, las televisiones y radios públicas
sirvieron los intereses de los partidos gobernantes. Y las incorporaciones de las
televisiones privadas, salvo excepciones, siguieron idénticos objetivos. En paralelo,
algunos medios de comunicación han mercantilizado sus contenidos. Y ahora mismo, entre
mercaderes y periodistas de cámara, hay que distinguir la libertad de expresión.
Nicolás SALAS
27 agosto 1999
Todos los trepas parten de cero
DESDE que Molière estrenó el "Tartufo" el 12 de mayo de 1664 en París,
comedia que inmediatamente fue prohibida hasta su reaparición inevitable el 5 de agosto
de 1667, el "tartufismo" ha dado nombre a un comportamiento humano ancestral,
vulgarmente llamado trepar y definido en el diccionario como actuar con ambición y sin
escrúpulos para lograr posiciones sociales más elevadas, para triunfar sin méritos.
El tartufo o trepador se caracteriza por una serie de características comunes en los
sinvergüenzas, y una de ellas, además de las más nocivas para el bien común, es el
afán prioritario de partir siempre desde cero en sus desmedidas ambiciones. Donde llega
un trepa sobran los antecedentes, porque estos personajes suelen enmascarar su
analfabetismo histórico y profesional en la ignorancia de quienes les rodean. O sea, no
quieren testigos de vista. Sobran los que saben.
Hay épocas en que el tartufismo encuentra situaciones sociales favorecedoras, y estamos
viviendo una de ellas. Observen en la política y los partidos, en las Administraciones
Públicas, en las empresas estatales y en las participadas por las Corporaciones, y
también en algunas empresas privadas de cierta importancia y orígenes familiares, donde
los trepadores están logrando un protagonismo excepcional. Tanto que se han convertido en
puntilleros de quienes les han facilitado sus ascensos políticos o profesionales.
Partir desde cero es la obsesión del perfecto trepador. Donde llega uno de estos nocivos
personajes deja de existir y contar el pasado. Nadie ha hecho nunca nada bien, y molesta
la presencia de personas vinculadas a la historia de la entidad, la que sea, al mismo
tiempo que se desvaloriza la experiencia. Los trepadores gustan rodearse de trepadores de
menor cuantía, de aduladores y aprovechados que saben que nunca habrían llegado a
disfrutar de situaciones de mando en circunstancias normales de promoción laboral.
La experiencia acredita que los trepadores y su corte acaban siempre fracasando y haciendo
fracasar lo que representan, ya sea un partido político, una empresa pública o privada.
Lo que sucede es que cuando el daño se hace en organismos públicos, paga la sociedad con
sus impuestos. Pero cuando la empresa es privada, se hunde para siempre.
Nicolás SALAS
13 octubre 1999