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SUMARIO:
Memoriales
Carta de Enrique Becerra
Entrevista con Antonio Burgos
Las "revoluciones" del callejero
durante el siglo XX
Colaboraciones

 

MEMORIALES

La idea de erigir Memoriales que recuerden
hechos básicos de la Historia de Sevilla, la hemos
expuesto en numerosas ocasiones a través de las
páginas del diario "ABC". Aquí reproducimos
algunos de los artículos publicados
hasta diciembre de 1999

DEUDAS DE SEVILLA

HACE unos días, el Ateneo ha rendido dos homenajes a personajes históricos olvidados por Sevilla en sus respectivos centenarios. En primer lugar, ofreció su tribuna a la catedrática de Bachillerato doña María Isabel Cintas Guillén, para que adelantara parte de su tesis doctoral sobre Manuel Chaves Nogales, sin duda alguna una de las más destacadas figuras del periodismo español del presente siglo. Nacido en Sevilla en 1897 y fallecido en Londres en 1944, debe considerarse como referencia imprescindible del periodismo libre, independiente hasta el heroísmo, en circunstancias sociopolíticas excepcionales. El segundo homenaje ha servido para clausurar el curso del Ateneo, con una conferencia del profesor don Francisco López Estrada sobre "Sevilla y Cervantes: su proyección en las novelas ejemplares".

La magnífica lección del profesor López Estrada es, por ahora, la única contribución sevillana al cuatrocientos cincuenta aniversario del nacimiento de don Miguel de Cervantes Saavedra. Y pensábamos en las múltiples deudas de gratitud que Sevilla tiene pendientes, sin que se vislumbre cambio alguno en la actitud hacia los acreedores, algunos de la talla histórica de Alfonso X el Sabio, que es el caso más inexplicable de ingratitud sevillana.

Entre aprobar un proyecto de monumento, poner la primera piedra y terminarlo, pasan decenios y casi siempre acaban en el olvido. Hay tres ejemplos. El monumento al Rey San Fernando, inaugurado en 1924, fue una idea de 1848, renovada en 1861 y modificada en 1862 para dedicarlo a la Reina Isabel II, la cual dijo que no, que el monumento tenía que ser para San Fernando. Así llegamos a 1877, cuando el Rey Alfonso XII colocó la primera piedra. Desde entonces hasta la inauguración del citado monumento pasaron casi cincuenta años.

El actual monumento a Juan Sebastián Elcano, inaugurado en 1972, tardó cuarenta y tres años en ser realidad, y en lugar distinto de donde se colocó la primera piedra, en 1929, frente al convento de Los Remedios. El tercer caso es el de Cervantes, cuyo busto se colocó en 1974, frente al edificio donde estuvo la cárcel que él sufrió. El proyecto original era un memorial espléndido, aprobado en 1916 a propuesta del Ateneo y realizado por el escultor Manuel Delgado Brackembury y el arquitecto Juan Talavera Heredia.

Don Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, que puso a Sevilla en el siglo XX, tenía una calle sin casas en el Prado de San Sebastián que ha desaparecido con la reforma recién terminada. Y Alfonso X el Sabio, que debería contar con un memorial y una gran avenida, tiene dedicada desde 1845, la antigua calle del Burro. Razón tuvo don Santiago Montoto al llamar a Sevilla madrastra de sus mejores hijos.

PLAN QUINQUENAL

NUESTROS anteriores comentarios sugiriendo que la ciudad levante memoriales dedicados al Rey Alfonso X el Sabio y Sevilla en la ópera, han despertado interés en varias personas amantes de nuestra ciudad, que aportan sus ideas. Ya adelantamos en nuestro segundo comentario que contamos con el ofrecimiento de una empresa nacional vinculada a Sevilla, que estaría dispuesta a colaborar con el Ayuntamiento y otras empresas para hacer realidad el memorial del Rey Alfonso X el Sabio y las Tres Culturas, [MANOLO: LA EMPRESA ERA SEVILLANA] cuyo lugar de emplazamiento podría ser el remozado Prado de San Sebastián. En el otoño próximo es posible que podamos desvelar el nombre de la citada empresa.

Para el memorial de Sevilla en la ópera, han llovido las adhesiones, como es natural, pues los amantes de esta modalidad artística tienen raíces muy profundas en nuestra ciudad. La ópera en Sevilla no es una moda post Exposición, sino una realidad cultural con más de siglo y medio de existencia. Recordemos el protagonismo del teatro San Fernando desde 1847 y del teatro al aire libre en los jardines de Eslava (actual zona donde ahora se alza el hotel Alfonso XIII). Nuestros corresponsales sugieren que el memorial dedicado a Sevilla en la ópera se localice en los alrededores del teatro Maestranza.

Pero hay más sugerencias. Una señora considera que, además de los memoriales antes citados y otros propuestos en esta columna hace casi dos años, debería de programarse un plan quinquenal con la participación del Ayuntamiento y otras instituciones públicas, más las Fundaciones culturales de empresas y otras corporaciones y entidades, pues todas las colaboraciones deben ser bien recibidas.

Este plan quinquenal aseguraría la construcción de un memorial por año, y varios lectores coinciden en que a los temas del Rey Alfonso X el Sabio y Sevilla en la ópera, podrían unirse los del toreo; el cante, el baile y el toque, el Guadalquivir, el caballo y el toro. Para los memoriales dedicados al toreo y el folclore, la Alameda de Hércules es la zona con más preferencias, y nos parece muy bien. Naturalmente, el memorial dedicado al Guadalquivir debería estar en cualquier paseo de la orilla del río.

Otros lectores sugieren planes trienales. Y aportan temas tan sugerentes como los de la Sevilla árabe, Pablo de Olavide y su tiempo, Los viajeros románticos en Sevilla... De manera que no será por falta de motivos por los que nuestra ciudad no tenga memoriales que recuperen la historia y sirvan de referencia también para los visitantes. O sea, que también la Sevilla turística podría incluir la ruta de los memoriales.

En septiembre volveremos a recordar este tema que nos parece necesario y posible sin grandes inversiones. Querer es poder.

MAS MEMORIALES

SUGERIAMOS hace unas semanas en esta columna que el Ayuntamiento hiciera suya la idea de recuperar la memoria sevillana del Rey Alfonso X el Sabio, dedicándole una importante vía pública, avenida o plaza, y un memorial en el remozado Prado de San Sebastián, lugar prefijado hace ya bastantes años para homenajear a las Tres Culturas básicas de nuestra historia: la cristiana, la judía y la islámica.

Indicábamos un memorial mejor que un monumento individual, porque así tendríamos la oportunidad de conseguir varios objetivos a la vez; es decir, rendir justo homenaje ciudadano a uno de los mejores reyes de la historia de España, vinculado a Sevilla, y reflejar en el memorial el tiempo de su reinado, que fue del máximo esplendor para la ciudad.

LA SEVILLA UNIVERSAL

ESCUCHE la magnífica lección magistral sobre "La Sevilla Alfonsí", que dio el profesor Manuel González Jiménez el pasado septiembre en el paraninfo de la Universidad, en el acto de apertura de los Cursos de Otoño. Sería estupendo que tan breve como preciosa lección fuese escuchada por quienes discuten los valores históricos de Sevilla, convertida por Fernando III y por Alfonso X en la "joya de la corona". Una ciudad de la que nunca quisieron salir, ni aún después de muertos. ¿Por qué? Sencillamente porque Sevilla conquista a sus conquistadores.

Si durante el siglo XIX, los viajeros románticos dieron una visión de Sevilla que la convirtió en punto de mira del mundo occidental, y no siempre ocultando sus deficiencias, sino con sentido crítico, como hicieron, por ejemplo, Teófilo Gautier y George Borrouw, algo debió contribuir el conocimiento que la Europa culta tenía del pasado alfonsí de la ciudad. Para Alfonso X, Sevilla había sido morada de emperadores, comienzo de España, la más noble provincia del mundo, la mayor ciudad de todo el reino. Como afirmó el profesor Manuel González Jiménez, en el transfondo de aquellos elogios había hechos indiscutibles. Sevilla era a mediados del siglo XIII la ciudad más refinada del Occidente europeo, cruce de civilizaciones y constituía, sin duda alguna, la gran metrópoli del Sur de la Península.

"No sólo -añade el citado profesor-, por su propia grandeza e importancia, sino también por el carácter cosmopolita de su población, formada con aportes de todas las regiones peninsulares, superpuestos a los restos de la población musulmana, y por el hecho de ser la capital del Reino, que era lo mismo que decir uno de los más importantes centros políticos de Europa".

Sevilla fue durante mucho tiempo la puerta de entrada de las influencias culturales islámicas y centroeuropeas. En 1254, Alfonso X creó con el nombre de Estudio y Escuelas Generales de latín y árabe, lo que puede considerarse como la primera Universidad de Occidente. Como dijo el profesor Manuel González Jiménez, "de la mano de Alfonso X, al que la historia ha otorgado merecidamente el calificativo de "el Sabio", Sevilla no sólo mantuvo el rango que tenía dentro del contexto regional, sino que llegó a alcanzar el de la verdadera capital de un reino sin capitalidad reconocida y el de centro urbano de la mayor importancia dentro del mundo europeo de la época". Después vendría la Sevilla del Imperio.

Resulta penoso que la falta de conocimientos de nuestra propia historia, sea motivo básico del antisevillanismo que comentamos en nuestra anterior entrega, tan injusto como pernicioso para el conjunto andaluz. Lo que debería ser motivo de orgullo, se rechaza.

POBLACION UNIVERSAL

DURANTE todo el siglo XX, la demografía sevillana ha mantenido la universalidad histórica de su población, con hitos excepcionales entre 1910 y 1930, y ahora mismo queda reflejada en los censos de población. De manera que, desde el "repartimiento" de Fernando III, la repoblación sevillana ha mantenido altísimos índices foráneos. Un fenómeno que siempre existió, sin duda alguna por causa de su vinculación original al río Guadalquivir y constituir el único puerto interior de la Península.

Los datos censales de 1995 acreditan que, de los 718.660 habitantes de la capital, 246.245 habían nacido en otros lugares. Es decir, bastante más de un tercio de los residentes en el municipio sevillano eran inmigrantes. Este dato, con ser expresivo de la transcendencia del factor migratorio, no refleja toda la realidad de este fenómeno. En primer lugar, porque hay varios miles de residentes sin censar que son forasteros, y en segundo lugar, porque no están contabilizadas las decenas de miles de personas que trabajan en Sevilla o están vinculadas a la vida de la ciudad, aunque residen en el alfoz, un fenómeno residencial en expansión desde los años ochenta. O sea, que a los 246.245 inmigrantes oficiales, hay que unir entre treinta mil y cuarenta mil más, lo que confiere a Sevilla, como metrópoli, un carácter único en España, digno de estudiarse a fondo.

Tanto Madrid como Barcelona, como casos principales, tienen un elevado índice de población inmigratoria. Pero esta circunstancia se da en Sevilla desde la prehistoria -iberos, fenicios, griegos, cartaginenses, romanos...-, se formaliza de manera excepcional después de la Reconquista, con el "Repartimiento" de Fernando III; alcanza situaciones también excepcionales durante los siglos XVI y XVII, cuando es puerto de América; sigue siendo importante en los dos siguientes siglos y tendría decisivos efectos socioeconómicos durante la primera mitad de la actual centuria. De manera que, la situación demográfica actual, es una constante en Sevilla.

Del cuarto de millón de habitantes foráneos, 76.533 nacieron en otros municipios de la provincia; 87.251 proceden del resto de las provincias andaluzas; 71.483, del resto de España, y 10.968 son extranjeros.

Cuando se conoce el rechazo que Sevilla produce en otras provincias andaluzas, habría que conocer cómo piensan los andaluces no sevillanos que tienen en Sevilla su morada, su pan y su vida. Oficialmente, son 25.855 onubenses; 21.442 gaditanos; 14.734 cordobeses; 8.657 malagueños; 8.152 jiennenses; 6.381 granadinos, y 2.030 almeriense. Cifras bastantes superiores, como las extranjeras, en la realidad demográfica. Y no se trata sólo de cantidad, sino de calidad. Los metecos han sido siempre protagonistas claves de la historia sevillana.

CIUDAD CON MEMORIALES

MORIREMOS con las botas puestas, erre que erre, machacando en hierro frío, pero nunca nos cansaremos de sugerir que Sevilla tenga memoriales, incluso utilizando como soportes maquetas de las antiguas puertas de la ciudad, desaparecidas en el pasado siglo, junto a la mayoría de la cerca árabe.

¿Por qué memoriales? Porque el memorial permite agrupar en un solo monumento varios temas afines, en medallones, placas y textos. Por ejemplo, el memorial de la Tauromaquia (Alameda de Hércules) sería el homenaje principal a la "Edad de Oro" del toreo, con Joselito y Belmonte como principales protagonistas, pero con el complemento de las principales figuras taurinas sevillanas de todos los tiempos, añadiendo los hierros de las ganaderías legendarias.

El memorial del Folclore (Alameda de Hércules) recogería el recuerdo de los más destacados intérpretes del cante flamenco y la canción, el baile y el toque,

más los compositores de músicas y letras. El memorial de la Opera (Jardines de Cristina) sería el homenaje a las cinco óperas más famosas del mundo con vinculación sevillana, y a la veintena de obras de este tipo también relacionadas con nuestra ciudad, caso único en la historia de este género musical.

El primer memorial que la ciudad debería alzar, estaría dedicado a la Sevilla alfonsina, al Rey Alfonso X el Sabio y a las culturas cristiana, árabe y judía, para que los visitantes comiencen por conocer el esplendor de aquel tiempo sin precedentes ni repetición, y los sevillanos sean conscientes de la transcendencia histórica del aquel período posterior a la Reconquista. Otro memorial podría estar dedicado a las épocas de las invasiones hasta la frontera romana; otro a la Sevilla musulmana; otro a la Sevilla del Imperio, la de los "Siglos de Oro" (XVI-XVII), con el puerto de Indias; otro al Guadalquivir y sus personajes, como los areneros, barqueros, buzos, bañistas...

Y frente a la playa artificial proyectada en San Jerónimo, para no perjudicar el tráfico fluvial y servir de barrera a la zona de baño, un memorial único con la reconstrucción del puente de barcas, como paso peatonal entre orillas. Seguro que algún día habrá memoriales en Sevilla.

ROTONDA DEL REY ALFONSO EL SABIO

AHORA estamos a tiempo. Acaban de terminar la primera fase de la nueva rotonda situada al final de la avenida de la República Argentina. Solo falta darle contenido al espacio central. El lugar es adecuado para instalar un monumento de primer rango ciudadano. Y el recién estrenado Gobierno municipal necesita hacer algo que transcienda, que sea emblemático. Esta es, por fin, la oportunidad histórica de que Sevilla cumpla su ancestral deuda de gratitud con el Rey Sabio, con Alfonso X, el más sevillano de los monarcas españoles y el más universal. Menos en Sevilla, claro.

Los socialistas son la última esperanza de los ciudadanos apolíticos que desean honrar la memoria de un Rey que hizo de Sevilla la capital de sus territorios. Si los socialistas no aprovechan esta gran oportunidad de reconocimiento a la Monarquía que creó la "Sevilla alfonsina", hay que despedirse. Las derechas han tenido siete siglos para ser agradecidas y no lo han hecho, y lo que hicieron, allá por los años cuarenta (1845) del XIX, mejor que no lo hubieran hecho. Puestos a ser graciosos lo hicieron con el mayor malange posible y rotularon con el nombre de "Don Alonso el Sabio" la anterior calle Burro. Y además el detalle no lo tuvo un alcalde pro republicano, sino un noble con el título de conde de Casal.

En la nueva rotonda que indicamos, situada al final de la avenida de la República Argentina, quedaría estupendamente un "Memorial a la Sevilla alfonsina", con el Rey Alfonso X el Sabio como personaje central y con medallones y placas que recuperaran la memoria histórica de la "Ciudad de las Tres Culturas", con la enorme riqueza islámica, judía y cristiana, y los símbolos del reinado, desde las Atarazanas a las Cantigas, los gérmenes de la Universidad, la proyección sevillana a Europa y Oriente, los personajes básicos de la época y cuanto detalles aportarían quienes en nuestra actual Universidad han estudiado y difundido la vida y obra del Rey Alfonso X el Sabio.

No le faltaría al Ayuntamiento el asesoramiento de profesores universitarios, y la colaboración de arquitectos, y apoyos económicos de las varias

Fundaciones culturales sevillanas. Por que este "Memorial de la Sevilla Alfonsina" debería ser una obra colectiva de los sevillanos.

         Nicolás SALAS

         (Al 1 diciembre 1999)

 

Las "revoluciones" del callejero
durante el siglo XX

(En obras)

Las reformas del callejero que el Ayuntamiento de Sevilla
mantiene en curso, no son nuevas en sus arbitrariedades propias
del revanchismo y resentimiento sociopolíticos, junto al analfabetismo
histórico casi siempre presente en las Corporaciones municipales,
sino que sigue una larga tradición iniciada el pasado siglo.
Sus hitos más significativos en la actual centuria han sido
protagonizadas por la II República (1931-1936),
la Guerra Civil (1936-1939), las elecciones democráticas
de la Monarquía (1979-1980), y ahora en 2000, cuando
insospechadamente ha entrado otra vez la
"fiebre" del revisionismo.

(Adelantamos algunos textos, pendientes de ajustar al contenido definitivo:)

II República

   Desde el comienzo de la II República, el nuevo Ayuntamiento procedió a cambiar en el callejero los nombres relacionados con la Monarquía, la Iglesia y el Ejército, incluyendo otros vinculados a la I y II República. Los principales cambios en el nomenclátor, realizados después del 14 de abril de 1931, fueron los siguientes:

Nombre actual en 1932: Blanca de los Ríos; (Nombre anterior al 14 de abril de 1931: Agujas); Moret (Alemanes); 14 de Abril (Alfonso XII); Plaza de la Gavidia (Plaza de Alfonso XIII); Av. de Ruiz Zorrilla (Av. de Carlos V); Avenida de la Libertad (Av. [Miguel] Primo de Rivera); Naken (Bermúdez Reina); Av. Blasco Ibáñez (Ronda de Capuchinos); Ximénez de Cisneros (Cardenal Cisnero); Pi y Margal (Cerrajería); Aire (Conde de Benomar); Plaza del Museo (Plaza del Conde de Casa Galindo); Acetres (Conde de Tójar); París (Conde de Xiquena); Pérez Galdós (Corona): Plaza de la República (Plaza de la Constitución); Federico de Castro (Cuna); Salmerón (Chicarreros); Plaza de Luis Montoto (Plaza del Duque de Veragua); Luna (Escuelas Pías); Teniente Borges (Estudiantes); Francisco Giner de los Ríos (Espíritu Santo); Juan Béjar Delgado (Felipe II); Rubios (Fray Diego de Cádiz); Jaime Vera (Fray Luis Sotelo); Sagasta (Gallegos); Peris Mencheta (Garfio); José Rizal (General Polavieja); Teniente Vargas Zúñiga (Horno); Menéndez Pelayo (Industria); Palmas (Jesús del Gran Poder); Plaza del Pan (Plaza de Jesús de la Pasión); Castelar (Laguna); Alberto Lista (Lista); Roque Barcia (Lirios); Oriente (Luis Montoto); Montaña (Madre de Dios); Av. de Pablo Iglesias (Av. Marqués de Paradas); Mario Méndez Bejarano (Marqués de Pickman); Jimios (Marqués de Santa Ana); Baños (Marqués de Tablante); Res (Marqués de Valencina); Arrebolera (María Auxiliadora); Baena (Padre Tarín); Montes Sierra (Pajaritos); Martín Villa (Plata); Plaza del Triunfo de la República (Plaza del Triunfo); Pastor y Landero (Virgen del Pópulo); Av. de la Libertad (Av. de Reina Mercedes); Paseo de las Delicias (Paseo Reina Cristina); Av. de Mayo (Av. de Reina Victoria); Fermín Galán (San Bernardo); Valencia (San Eloy); Plaza Nueva (Plaza de San Fernando); Huertas (San Hermenegildo); Ciudad de Jaca (Santo Rey); Joaquín Guichot (Tintores); Aduana (Tomás de Ybarra); Javier Lasso de la Vega (Unión); Laraña (Universidad); José Gestoso (Venera); Sales y Ferré (Vinatería); Plaza de Andalucía (Plaza de la Virgen de los Reyes).

   Entre las numerosas calles que estaban sin rotular oficialmente o fueron creadas durante el primer año de República, se encuentran las siguientes:

Amador de los Ríos, Av. del Cid, Av. del Conde de Guadalhorce (Zona portuaria), Av. de María Luisa, Av. de Moliní, Cardenal Ilundain, Cristo del Calvario, Cruz, Manuel Arellano, Marqués de Luca de Tena, Muñoz León, Pasaje del Marqués de Esquibel, Rafael González Abreu, San Ignacio, Sebastián Elcano, Vara del Rey, y otras.

   Durante 1933... Este año hubo numerosas polémicas en los plenos municipales provocadas por las peticiones vecinales y de los concejales de derechas, en favor de recuperar el nombre de la calle Jesús del Gran Poder, retitulada con el antiguo de Palmas, sin lograrlo.

   Durante 1936 (enero-junio)... El Ayuntamiento acordó cambiar el nombre de la calle Santiago por el del doctor Díaz Ferrera, comunista asesinado en 1933.

18 julio 1936

    Después del 18 de julio de 1936, el Ayuntamiento procedió a cambiar parte del callejero heredado de la II República, reponiendo algunos nombres anteriores que fueron eliminados y añadiendo otros vinculados al nuevo Régimen. Los principales cambios fueron los siguientes:

   Nombre actual en 1936 (y entre paréntesis el de antes del 18 de julio): Alemanes (Antes: Moret), Alfonso XII (14 de Abril), Av. de Cádiz (Av. de la Estación), Av. de Carlos V (Av. de Ruiz Zorrilla), Av. de la Cruz Roja (Callejón de la Barzola), Av. de José Antonio Primo de Rivera (Av. de la Libertad, primer tramo), Av. de Queipo de Llano (Av. de la Libertad, segundo tramo), Av. de Sanjurjo (Av. de Carlos Marx), Av. de la Victoria (Av. de Mayo), Plaza de Calvo Sotelo (Plaza de Andalucía), Capitán Vigueras (Muñoz Vale), Divina Pastora (Alcalá), Espíritu Santo (Francisco Giner de los Ríos), Plaza de Falange Española (Plaza de la República), Felipe II (Juan Béjar Delgado), Fray Diego de Cádiz (Angel Rubio), Plaza del General Franco (Plaza del Pacífico), Plaza del General Mola (Plaza de Mendizábal), General Moscardó (General Riego), General Polavieja (José Rizal), General Tassara (Olózaga), Jesús del Gran Poder (Palmas), La Legión (París), Marqués de Paradas (Pablo Iglesia), Pedro Caravaca (Arístides Briand), Pedro Melgarejo (Héroes de Jaca), Ronda de Capuchinos (Av. de Blasco Ibáñez), San Bernardo (Fermín Galán), San Eloy (Valencia), Plaza de San Fernando (Plaza Nueva), Santo Rey (Ciudad de Jaca), Santuario de la Cabeza (General Franco), Teniente Coronel Seguí (Nakens), Tomás de Ybarra (Aduana), Plaza del Triunfo (Plaza del Triunfo de la República), Plaza Virgen de los Reyes (Plaza de la Giralda), 18 de Julio (Rotonda de la Av. de Cádiz), Fray Benito Feijóo (Feijóo), Fray Fernando de Valderrama (Valderrama), Cardenal Ximénez de Cisnero (Ximénez de Cisnero), Monasterio de Yuste (Yuste), María Auxiliadora (Arrebolera), y otros.

 

Nota 1ª.- Textos procedentes de los libros de Nicolás Salas: "Sevilla en tiempos de los Anti-Dios" y "Morir en Sevilla" (Primera Edición Gráfica), ambos publicados por Editorial Castillejo.

Nota 2ª.- Después de ser elegida la primera Corporación municipal democrática, en las elecciones de 1979, presidida por Luis Uruñuela Fernández (PSA), comenzó el cambio de nombres en las principales vías públicas sevillanas. Aunque los propósitos iniciales afectaban a numerosos nombres vinculados al Régimen del general Franco, al final y ante el rechazo de algunas entidades, los cambios quedaron reducidos a los más significativos. Los principales cambios fueron los siguientes: Plaza de la Concordia, sustituyendo a Plaza del 18 de Julio; Avenida de la Constitución, por José Antonio Primo de Rivera y General Queipo de Llano; Plaza de San Francisco, por Plaza de Falange Española; Plaza de Puerta de Jerez, por Plaza de Calvo Sotelo y algunas más.

Nota 3ª.- Desde finales de 1999, el Ayuntamiento viene informando de sus propósitos de reformar el callejero en base a las propuestas ciudadanas recibidas. El principal objetivo municipal es atender las demandas en contra de la existencia de rotulaciones vinculadas al Régimen anterior; es decir, se trata de borrar del mapa ciudadano todo nombre relacionado con el franquismo, como ya se hizo en parte por la primera Corporación democrática elegida en 1979. Al mismo tiempo, el Ayuntamiento -siempre a petición ciudadana, dicen- pretende recuperar los nombres antiguos de algunas calles. Por otra parte existen decenas de calles y plazas sin rotular. Lo cierto es que, en aras del antifranquismo, hay propuestas para quitar del callejero hasta a Manuel Siurot o Domingo Tejera; y el deseo de recuperar nombres pretéritos llevaría a la desaparición de los rótulo de García de Vinuesa, Letamenti o Pedro Caravaca, entre otros. No se descartan las propuestas también ciudadanas de mantener los nombres actuales y colocar placas con los antiguos, como ya hizo el Ayuntamiento presidido por Juan Fernández y Rodríguez-García del Busto en los primeros años setenta.

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COLABORACIONES

Por su interés, reproducimos en esta página aún sin desarrollar,
algunas comunicaciones recibidas.

Enrique Becerra Gómez, propietario del
conocido restaurante Becerra,, escribe:

¿Por qué el Compas de la Laguna?

    Estimados Señores:

    Les remito el siguiente escrito en la confianza de que, los razonamientos en él expresados, hallen eco en su publicación en el formato que mejor ustedes crean. ("Diario de Sevilla").
    Me dicen que es casi inminente el cambio de nombre de la calle Gamazo de nuestra ciudad por el de Compás de la Laguna.
    Hace más de veinte años que desarrollo mi actividad comercial en dicha calle y, francamente, encuentro algunos motivos para dejarle el nombre tal y como está.
    En primer lugar hay que hacer constar que el nuevo nombre propuesto se le asignó, efectivamente, durante algunos años a la  actual calle Gamazo al completo; otros años a la segunda mitad de la misma; y los más de los años a la calle Castelar enterita ella. Así que, puestos a recupererar lo de Compás de la Laguna para nuestro nomenclátor, si hablamos con rigurosidad, es más sensato y más preciso dejar sin calle al presidente Castelar que al ministro Gamazo.
    Segundo razonamiento: En este caso, "compás" significa algo parecido a "antesala", como en los conventos. O sea: que si una calle se llama Compás de la Laguna es porque desemboca en la laguna propiamente dicha; que en nuestro caso no es otra que la que ocupaba la Plaza de Molviedro; que, justamente por ello, otrora, se llamó Plaza de la Laguna. Vamos: que si cambiamos lo del compás, cambiamos lo de la laguna. O "tós" moros o "tós" cristianos. Y que nadie se haga idílicas ideas de pequeños lagos llenos de nenúfares y ánsares salvajes anidando en Primavera. ¡Quiá! Aquella laguna era un fétido estancamiento de aguas fecales que provocó más de un brote de enfermedades infecciosas. Eso sí: si lo que queremos es perpetuar las consecuencias de la "botellona", nada mejor que esos nombres para dichos lugares.
    Tercero: Nuestra querida calle Gamazo también se llamó de Atocha, de la Virgen de Atocha, del Arquillo de la Virgen de Atocha (por un postigo de la muralla que en ella había con un retablo de dicha advocación en el intradós del mismo). Compás de la Pajería, Compás de la Mancebía (huelgan explicaciones), etc. ¿Por qué lo del Compas de la Laguna. si fue la que menos se usó?
     Que tampoco se nos aduzcan razones apoyadas en las dictaduras del siglo XX porque D. Emilio (Castelar) era republicano, D. Germán (Gamazo), liberal, y D.Manuel Prudencio (de Molviedro) fue ni más ni menos que el arquitecto que rediseñó esa parte del barrio, convirtiendo lo que era un foco de prostitución y mala vida en unas preciosas calles cuyo caserío, con los desgraciadamente imprescindibles recortes, ha llegado hasta nuestros días.
    En resumidas cuentas: que pretenden mandar al olvido alguno de los nombres más significativos de la España de los últimos siglos para recuperar topónimos que nos recuerden la época más insalubre y miserable de nuestra historia. Lo siento, pero me niego en redondo a ello.
    Si lo que nuestro Ayuntamiento pretende es dar trabajo a los alfareros de Triana y a los albañiles (por aquello de los nuevos rótulos), hay algo tan fácil como colocar en el centro de Sevilla azulejos o lápidas en los que se nos expliquen los antiguos nombres (y los porqués de ellos) de nuestras calles y plazas. Sería una buena forma de mantener viva nuestra memoria sin necesidad de agravios ni desagravios. Y siempre, por supuesto, obviando todos aquellos referentes o alusivos a cualquier enfrentamiento fratricida.
    Gracias por su segura atención.
    Enrique Becerra Gómez.
    C/ Gamazo nº 2.  41001 Sevilla.

   E-Mail:  26mayo98@retemail.es

Ciber-entrevista a Antonio Burgos.
Pasión Digital

"El famoso tío del cuchillo creo yo que era el delegado de Fiestas...
Sólo de una cosa estoy seguro: que no fue Antoñito Ríos.
"

P.D.-   D. Antonio, Sevilla, es cúmulo de variantes en cuanto a hitos religiosos... Denos su visión de las Glorias de Sevilla

A.B.-  En una ciudad donde a veces la realidad de cada día es un infierno, sin pasar por purgatorio alguno, se nos concede la gracia de alcanzar las Glorias: el primer capirote colgado en la Alcaicería, el primer nazareno del Domingo de Ramos, el primer cohete de una novena del Rocío, el primer bacalao de hermandad camino de la Catedral en la mañana del Corpus, el primer costalero blanco del amanecer de la Virgen de los Reyes... En esas glorias, el sevillano se siente en la gloria, cree vivir en ellas siempre, y olvida el infierno nuestro de todos los días. Aunque se están poniendo las cosas que creer en las glorias de Sevilla es la mejor forma de ir cada día de patitas al infierno cotidiano.

P.D.-   ¿Tiene usted vinculación con alguna hermandad ó, si no es así, siente especial predilección o devoción por alguna de nuestras imágenes?

A.B.-    Fui hermano del Cristo de Burgos, donde salí muchos años de capirotero; luego, con una vara en el Pendón de Burgos y más tarde, de maniguetero del Cristo, cuando lo llevaba por la Alcaicería la cuadrilla de Alfonso Borrero. Mi padre, que era teniente de hermano mayor, dejó de pagarme la cuota cuando me fui a estudiar Periodismo a Madrid, y me dieron de baja. Luego me apunté en Las Cigarreras, porque me encantaba cómo mantenían el palio juanmanuelino en tiempos de “estrenitis”. Cuando vi que el palio ya no corría peligro, me di de baja. Y que conste que ni siquiera juré las reglas. Ahora soy hermano de dos hermandades de gloria: de la Hermandad de los Sastres de San Ildefonso, como hijo del Real Cuerpo de Alfayates, y de la Pura y Limpia del Postigo, mi barrio.  

¿Devoción por imágenes? ¿Pero no me ha leído usted nunca, Santiago? ¿No me ha leído nada del Señor de Sevilla y de sus manos, y del romance de las palmas? ¿No me ha leído nada de la Virgen de los Reyes, de la Zapatera del Niño? ¿No me ha leído nada de una cofradía con capirotes verdes de terciopelo que sale de madrugada junto a la muralla de Julio César? ¿No me ha leído nada de la Universidad Pontificia cuando el Catedrático del Patrocinio deja Triana, y expira porque le falta el aire? ¿No me ha leído nada de la Virgen de la Hiniesta por la calle Rubios? ¿Ni de La Estrella en la Puerta de Triana? ¿No me ha leído nada del traslado del Calvario? ¿Ni del traslado de La Quinta? ¿No me ha leído nada de Santa Cruz por Doña Guiomar, con los canarios cantando como en el monumento de un convento del Jueves Santo? ¿No me ha leído nada del muñidor de La Mortaja? Pásese usted la vida escribiendo de las devociones personales y peleándose por ello con los de las restantes cofradías para esto, Santiago...

P.D.-    Si Sr. Burgos, no sólo leído, sino también escuchado. Es para que los lectores de la web foráneos, que son muchos, se hagan una idea de sus devociones, yo las puedo intuir, saber o imaginar, conste, pero hacía la pregunta desde un punto de vista exterior a mi persona. Por cierto, ¿considera la Semana Santa un negocio?

A.B.-   Siempre lo ha sido. No se olvide la política comercial y turística de “fiestas primaverales” hasta durante la II República. Como también lo ha sido para el medro personal de muchos que gracias a las cofradías han sido gente en esta difícil Sevilla. Pues no se han vendido seguros o cosechadoras por estar en la mesa de una cofradía...

P.D.-   ¿Que le parece la visión del Alcalde en cada una de las representaciones religiosas de Sevilla? (Semana Santa, Corpus, Coronación de la Estrella, Rocío,)

A.B.-   En cuanto Sevilla mayoritariamente cree en  lo que esas representaciones religiosas significan y quiere mantener sus tradiciones, el alcalde, que no debe olvidarse es el primer servidor de la ciudad, el que tenemos de Presidente de la Comunidad de Propietarios del Patrimonio Inmaterial de Sevilla, debe servir a esos sentimientos mayoritarios. Yendo. Y si no le gusta ir, que no se presente a alcalde. El “plus procesional” le entra en el sueldo. Otra cosa es que los capillitas pierdan el sitio que tapa la cola de las túnicas (el culo, por si no está claro)   haciendo la pelota a un señor de un partido que defiende tesis tan opuestas a su cacareado “testimonio cofrade” como el aborto.

P.D.   ¿Cree usted que hubo premeditación en los sucesos de la Madrugá?

A.B.   Hubo premeditación de mantener sin información a una ciudad durante todo un día, ni que fuéramos menores de edad. Hasta que no den explicaciones oficiales, yo creo que fue Pepe Torres, que salió corriendo detrás de Monteseirín o viceversa. El famoso tío del cuchillo creo yo que era el delegado de Fiestas... Sólo de una cosa estoy seguro: que no fue Antoñito Ríos. No por nada, sino porque a esa hora iba de nazareno en el Señor...

P.D.   ¿Que les diría usted a los que no vieron con buenos ojos su comentario sobre los armaos en esa noche?

A.B.   Les diría que lean. Que se rasguen menos la enagüeta o la túnica de merino y que lean. Que lean mi libro “Sevilla en cien recuadros”. Que lean, aquí en la red mismo, “Armaos en San Lorenzo”, “El ultimo armao”, “Julio César en un embotellaniento”, “Triunfo de Pilatos”, “Macarena”, “El jazmín de la Marta”,  “La fugacidad de la Macarena”. Todos estos textos están en  www.antonioburgos.com para quien se tome el cuidado de ver por dónde pajeo en materia de armaos, capirotes morados y capirotes verdes, y no de ahora, sino desde hace mucho tiempo. A quien dude de mi macarenismo, los remito sencillamente a esos textos. Y a quien dude de mi defensa de los armaos, que lea el Discurso del Patrimonio Inmaterial de Sevilla, que está en mi libro “Discursos entre Sevilla y Cádiz”. 

Por cierto que toda mi vida me he hartado de escribir de la Macarena con pluma de la Centuria y de proclamar que es la Madre de Dios, y ésta es la hora en que estoy esperando que la Hermandad me dé siquiera las gracias en esta Sevilla que se harta de escribir oficios cofradieros con el VºBº del hermano mayor. Lo que pasa es que uno siempre ha escrito desde fuera del mundo de las hermandades y del nefasto capilliteo, desde la Gloriosa e Ilustre Cofradía de la  Bulla... gracias a la cual los pasos se pueden lucir por cierto. Pero ya, harto de coles como sevillanamente estoy, no me extraño de nada. Sé de buena tinta, de tinta verde de la pluma de Muñoz y Pabón, que la calle Parras está ahora enladrillada de ingratitudes. 

Damos las gracias al Sr. Burgos que, a pesar de saberlo muy ocupado con su nuevo libro, sus artículos periodísticos,  sus locuciones radiofónica y entrevistas, ha querido compartir unos momentos con esta Pasión Digital, que es la suya y la nuestra. En Breve tendrán una antología de sus artículos cofrades en nuestra web. 

 

  (Imprima los textos y propáguelos)
 

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